Leticia fue traicionada y asesinada, pero el destino le dio una segunda oportunidad bajo un nuevo nombre... Isabela Torner, ahora tiene un esposo que la detesta, un pasado lleno de escándalos y una criatura que crece en su vientre.
Román Osorio cree conocer a su mujer, pero no tiene idea de que la verdadera Isabela murió y que en su lugar hay una mujer capaz de matar con la mirada... y de conquistar lo que se proponga.
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Capitulo:11
ISABELA:
Al día siguiente disfruto de una deliciosa copa de cóctel en el balcón de mi habitación mientras miro la ciudad.
—Esto es algo aburrido... Creo que debería de trabajar ¿No lo crees?
Toco mi vientre pensativa.
—Sí, Román tiene una... Constructora... Creo que debería ir allá y buscar algo en que ganar dinero y ocupar mi mente.
Me levanto de mi asiento y me dirijo a la habitación para buscar un hermoso vestido verde esmeralda que me queda hermoso.
Me hago una coleta dejando ver mi fino y hermoso rostro.
—Soy hermosa, con este rostro puedo hacer grandes cosas.
Menciono colocándome unas gafas oscuras que me dan un toque más elegante y llamativo.
Bajo las escaleras con elegancia y observo como Martha me mira fijamente.
—¿Va a ir a algún lado, señora?
Sonrío.
—Si, y necesito que por favor mandes para que preparen mi coche, iré a la empresa de mi esposo.
Martha abre los ojos.
—Señora, recuerde que el señor no quiere que vaya a su lugar de trabajo... Ya sabes... Por los escándalos que has hecho.
Hago una mueca mientras a mi cabeza llega la estupidez de la verdadera Isabela.
—Sí, no te preocupes... Esta vez no haré un escándalo.
La mujer me mira y con un suspiro asiente mientras se retira a hacer lo ordenado.
Media hora más tarde, el joven chófer abre mi puerta y con un agradecimiento salgo del auto y me dirijo al enorme edificio que dice en grande CONSTRUCTORA OSSORIO.
Con pasos elegantes y sensual entro al lugar el cual es enorme y hermoso, un lugar lleno de personas, pero muy organizado.
—Buenos días.
Digo acercándome a la chica peli roja de recepción, pero no obtengo respuestas.
Arrugo el ceño y vuelvo a hablar.
—Dije, buenos días.
—Sí, ya te escuché... Hoy no tenemos visitas y tampoco hay citas disponibles... Se puede retirar.
Dice la mujer con mal genio y tomo dos respiraciones profundas quitándome las gafas.
—Soy la esposa de Román Ossorio ¿Acaso crees que necesito una cita idiota?
Ella levanta el rostro para luego barrerme con la mirada y sonreír.
—Señora Ossorio...
Se ríe al mencionar las palabras.
—Se puede retirar, el señor no está recibiendo visitas ni siquiera de su “esposa”
Sonrío de medio lado y busco mi celular para luego marcar el número de Román.
—¿Qué quieres?
Responde con el primer timbre.
—Cariño, estoy aquí en recepción y no me quieren dejar pasar... Tu hijo y yo tenemos muchas ganas de verte ¿Puedes venir a buscarme?
Hablo con voz molosa y quejosa.
—Voy para allá.
Dice y cierra el teléfono a lo que yo sonrío con victoria.
—Yo en tu lugar recogiera todas mis cosas antes de que me echen.
—Sigue soñando, el señor Román nunca me va a echar.
—¿Ah no?
Sonrío de manera discreta para luego comenzar a llorar.
—¿Por qué eres así? Yo solo quiero pasar a ver a mi esposo ¿Qué tiene de malo?
Las lágrimas comienzan a bajar por mis mejillas como una cascada
Las personas a mi alrededor comienzan a murmurar. "Pobre señora" "Está embarazada y la tratan así"
Escucho entre los susurros mientras la pelirroja se queda pálida, pasando de la arrogancia al pánico en un segundo.
No sabe que cada lágrima que corre por mi mejilla es calculada; en mi otra vida fingir debilidad a veces era la única forma de acercarse al cuello del enemigo.
De pronto, el sonido del ascensor privado abriéndose corta el aire y los pasos pesados y decididos de Román resuenan en el mármol del vestíbulo.
Viene con el ceño fruncido, pero al verme ahí parada con los hombros caídos y el rostro empapado, sus ojos de acero se clavan en la recepcionista.
—¿Qué está pasando aquí?
Su voz es un latigazo.
—¡Román!
Sollozo suavemente acercándome a él y buscando su brazo, noto cómo se tensa ante mi contacto, pero no me aparta.
—Solo quería darte una sorpresa, pero esta joven dice que no soy bienvenida... Que me retire.
Él mira a la chica que ahora está temblando visiblemente.
—Señor Osorio... Yo solo seguía sus órdenes... Usted dijo que no quería distracciones de la familia...
Balbucea ella buscando una salvación que no va a llegar.
—Mis órdenes son para extraños, no para mi esposa que lleva a mi heredero.
Miente Román con una frialdad impecable... Sé que por dentro me está maldiciendo, pero su orgullo no le permite quedar mal en público.
—Estás despedida, recoge tus cosas y que seguridad te acompañe a la salida ahora.
La chica abre la boca, pero la mirada de Román la silencia.
Yo desde su hombro, me limpio una lágrima inexistente y le dedico una sonrisa gélida que solo ella puede ver. Te lo advertí, le dicen mis ojos.
Román me sujeta del brazo con firmeza y me guía hacia el ascensor y en cuanto las puertas de metal se cierran, su expresión cambia por completo y me suelta como si quemara.
—Ya puedes dejar el teatro, Isabela... Sé perfectamente que no has llorado por tristeza en toda tu maldita vida.
Gruñe cruzándose de brazos.
—¿A qué has venido realmente? ¿A dejarme sin personal o a pedirme otra joya para tu colección?
Me coloco las gafas oscuras con total tranquilidad recuperando mi postura de emperatriz.
—Vine por algo mucho más caro que una joya Román... Vine por un escritorio.
Él suelta una risotada incrédula mientras el ascensor llega al piso de presidencia.
—¿Un escritorio? ¿Para qué? ¿Para pintarte las uñas mientras yo trabajo?
—No.
Respondo saliendo del ascensor y caminando hacia su oficina antes que él.
La secretaria me observa con la boca abierta mientras la saludo con la mano y una sonrisa brillante.
— Para encargarme de tu departamento de seguridad y logística... Tu recepcionista era un fallo de seguridad andante; cualquiera con una historia triste podía pasar sobre ella... Yo, en cambio sé detectar una amenaza antes de que cruce la puerta principal y créeme querido esposo... En los negocios de "seda" que manejas, necesitas a alguien que no se trague las lágrimas de nadie.
Entramos a su oficina y me siento en la silla de su escritorio, cruzo mis piernas largas y acaricio mi vientre con una sonrisa victoriosa.
—Así que, o me das el puesto, o tendré que seguir haciendo escenas hasta que me nombres directora Ejecutiva solo para que me calle ¿Qué prefieres?
Román se queda en la puerta, observándome con una mezcla de furia y una fascinación que no puede ocultar... Y por primera vez, el gran traficante de armas no tiene una respuesta preparada.
y yo pensando que era una más de tantas oportunistas y nada que ver 🤭
pd: esta chica le hecho el ojo a Jonathan y no lo va a dejar
pd: autora Jonathan es bueno y merece ser feliz con una mujer que lo quiera por lo que es y no por su dinero 💰 no es justo que aparezca una mujer y se hacer que a él solo por interes no señor y ya sabemos que lo mamá de se amigo no es para el y no le combine por algo se lo dijo Roman el se merece alguien mejor