Yoana, una mujer en busca de encontrar al amor de su vida se cruza con Nicolás. Teniendo una relación de solo sexo y pasarla bien, ella llega a enamorarse, en el trato no estaba enamorarse, pero ella había olvidado el acuerdo. Al darse cuenta de cómo él era, ella se daba cuanta que no encajaba en su vida.Ella venía de un pueblo pequeño con costumbres y cultura y a él parecía no gustarle mucho eso.
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Que haces aquí?
La última vez que Yoana había visto al padre de su hijo le había causado un trago muy amargó, él estaba con otra mujer y eso le dolia mucho, desde ese día ella empezó a tener náuseas constantes, todo lo que comía devolvía enseguida y eso debilitó su cuerpo y el embarazo, un día sufrió de dolores y calambres hasta que ya no aguanto más y tuvo que llamar a sus hermanos para que la acompañaran al hospital, todos estaban preocupados y estaban al pendiente de ella, con frecuencia la visitaban y le llevaban las cosas que necesitaba, Maria también iba a verla cuando tenía tiempo libre.
Ya estaba varios días internada, de apoco estaba recuperando su peso, la palidez de su rostro había desaparecido, Aún principio estaba muy asustada, tenía mucho miedo de perder a su bebé, pero tomó fuerza para recuperarse. No faltaba mucho para que la dieran de alta.
Una mañana, tranquila estaba durmiendo y sintió que alguien la tocaba, cuando abrió los ojos, ahí estaba Nicolás. Ambos se miraron a los ojos.
Yoana- ¿Que haces aquí? Con una voz suave pregunto.
Nicolás- No te vine a ver a ti, solo quiero saber como está mi hijo.
Yoana- ¿Ahora, sí es tu hijo?
Nicolás- Bueno eso aún no lo sabemos, pero cuando nazca le haré una prueba.
Yoana- Nicolás, no quiero que estés aquí, por favor puedes irte.
Nicolás- Créeme que para mí tampoco es agradable estar aquí.
Yoana- Vete, no quiero verte- Ella empezó a gritar.
Nicolás- Tranquila, no vine a pelear. Quiero que lleguemos a un acuerdo.
Yoana- Bien vamos a llegar a un acuerdo, pero eso va a pasar cuando nazca el bebé, quieres la prueba, perfecto te la daré. Mientras tanto mantente lejos de mí y de mi hijo. Me prometiste que no me buscarías, porque no cumples esa maldita promesa, te quiero fuera de mi vida.
Nicolás- Perfecto.
Yoana- Vamos a tener ese acuerdo, pero no aquí ni ahora por favor. Solo quiero que te vayas ahora, tu presencia me causa un mal. Déjame recuperarme, si realmente te importa saber si es tu hijo o no, dejanos solos. Te lo ruego.
Nicolás- ¿Porque me odias?
Yoana- Jamás odiaría al padre de mi hijo. Solo que no te das cuenta de que solo necesito un poco de paz y tú no me la das. Cuando salga de aquí, nos veremos y hablaremos sí. Por ahora te quiero lejos de mí, deja que yo te llamé.
Nicolás- Confiaré en vos, voy a esperar tu llamada, me voy.
Nicolás salió muy raro ese día del hospital, tenía miedo de ser padre, él no sentía amor por Yoana, es más nunca la vio como novia. Tenía muchos planes para su futuro, pero ahora todo cambiaría. Él se acercó al hospital para saber que había ocurrido con él bebe, tenía curiosidad si ella había tenido una perdida o había pasado algo más. Su madre no le dijo el motivo por el cual estaba internada y él quería descubrir por su cuenta.
Mientras tanto Yoana acarició su vientre y con lágrimas en los ojos le dijo a su bebé, amor mío tu papá quiere una prueba y se la daremos, mientras tanto yo cuidaré de ti mi sol.
Nicolás esperaba ansiosamente la llamaba de Yoana, habían pasado días, estaba ansioso por querer saber algo de ella.Le preguntó a su madre como estaba, porque ella tenía más contacto con ella y varias veces había pasado a verla. Su madre le contó que estaba bien y que pronto estaría en su casa.
Al fin sonó el celular era Yoana. Quedaron en verse y tener aquella conversación. Cuando llego Yoana al lugar, él vio que se veía más atractiva que nunca, tenía una sonrisa radiante. El embarazo la hacía ver más bella.
Yoana- Perdón por la demora, se me fue la hora.
Nicolás- No te preocupes, no pasa nada. Te parece si entramos ahí a la cafetería.
Yoana- Claro.
Nicolás- Gracias por llamar, ¿que se te antoja?
Yoana- Antes de venir comí algo, solo un jugo está bien. No tengo mucho tiempo querías hablar de ese acuerdo, te escucho.
Nicolás- Quería disculparme por los últimos acontecimientos.
Yoana- No hace falta, ya pasó todo. No vengo en son de recodar malos ratos.
Nicolás- Queria decirte que si el hijo que estas esperando es mio voy a asumir con mi responsabilidad de ser padre, quiero ver a mi hijo crecer, quiero estar con él en todas sus etapas.
Yoana- Tienes derecho a todo eso, yo no quiero negarte ese derecho. Cuando necesites verlo puedes venir o si no yo te lo llevaré para que lo veas. Ya falta pocos meses para que nazca, es más cuando nazca también podemos hacer la prueba de paternidad, así estás más tranquilo. Pero mientras tanto te quiero lejos de mí.
Nicolás- Veo que mi presencia te molesta mucho.
Yoana- No me molesta, me incomoda, en cuanto nazca el bebé yo te avisaré. Tuve días muy difíciles y tengo que cuidarme mucho. Se me hace tarde me tengo que ir.
Nicolás- Si necesitas algo puedes contar conmigo.
Yoana- No creo que sea prudente. Igual si pasa algo yo me comunicaré con vos.
Nicolás- Cuídate.
Yoana- Lo haré, por mi hijo.
Yoana no quería tenerlo cerca de ella, porque las últimas veces que había tenido contacto con él fue cuando empezó a sentirse mal. Mientras más lejos lo tendría ella estaría bien.
Ese día Yoana se marchó con una paz en su corazón, amaba a ese hombre, y todo sentimiento que sentía por él, tenía que reprimirlo. Él aún estaba con Samanta, tenían una relación y Yoana no quería interferir en eso.
Después de un par de días Viviana invito a Yoana a cenar a su casa, esa noche la pasaron bien, hablaron de muchas cosas, pensaban en los posibles nombres del bebé. Fue una velada muy agradable, la noche se hacía más tardé. Viviana no dejó que Yoana se fuera de su casa, le dijo que se quedará a pasar la noche, le ofreció una habitación para ella. Y Yoana aceptó.
Se puso ropa cómoda que le prestaron, y se acostó en la cama, se durmió muy profundo, no sintió que alguien se acostó a su lado y la abrazo. Cuando despertó se dio cuenta de que estaba ahí acostado Nicolás, tenía un fuerte olor a alcohol. Ella se apartó un poco y lo miro, sintió un cosquilleo en su cuerpo, no le quitaba la mirada, verlo ahí acostado le recordó las veces que ella se había entregado a él. Le salió unas pequeñas lágrimas de los ojos, se veía tan lindo mientras dormía, ella estaba disfrutando del momento hasta que él despertó. Cuando despertó sus ojos se encontraron con el de ella, ella quiso levantarse pero él la detuvo y la tomó en sus brazos le regalo un abrazo, jamás él había hecho eso. La beso en la frente y le dijo, te pido perdon por muchas cosas. Yoana estaba confundida, que había pasado con aquel hombre frío sin sentimientos hacia ella.
Por la noche había salido con unos amigos a festejar el cumpleaños de un amigo, tomaron y hablaron de muchas cosas, él con el efecto del alcohol había recordado todas las veces que se habían visto con Yoana, ella siempre fue atenta con él, siempre le preguntaba como estaba, que hacía y muchos otros detalles que tuvo, también recordó aquella noche que se había tomado mucho hasta perderse, ella estaba ahí para cuidarlo. Se sintió mal por haber sido un canalla con ella, sentía culpa. Él sabía que Yoana se quedaría con su madre y por eso él fue directo haya. Quería disculparse por todas las cosas malas que él le había hecho y dicho. Él entró a la habitación y la vio dormir, muchas veces habían compartido la cama, pero él nunca la vio dormir, cuando él despertaba ella siempre estaba despierta antes. Ahora la miro con mucha atención y pudo ver que realmente era una muy buena mujer y que era hermosa, no tenían la misma piel, ni los mismos ojos pero era hermosa. Por un rato se quedó mirándola y se dio cuenta de que transmitía paz. Ella no era como las otras mujeres que había conocido, ella era diferente y recién ahora se daba cuenta de eso. Meses estuvieron viéndose pero él jamás notó que ella siempre estuvo con él. No sabía mucho de sexo ella, pero cuando se entregaba a él, siempre lo hacía con cariño y él nada de eso lo había notado. Samanta era una hermosa mujer, pero nunca le daba la atención que Yoana le había dado.