¿Qué pasa cuando el contrato expira… pero el amor no?
Analu Menezes regresa a Brasil con un título de ingeniera, ambiciones propias y un hermano que acaba de apostar la empresa familiar en las carreras de caballos. Para salvar lo que su padre construyó durante toda una vida, acepta el trato más insólito de su existencia: casarse con Gabriel Jones, el arrogante heredero del Grupo Diniz, a cambio de que la deuda desaparezca. Doce meses de matrimonio de fachada. Sin amor, sin expectativas, y con una cláusula de salida garantizada.
Gabriel necesita una esposa en treinta días o pierde el control del emporio que siempre consideró suyo por derecho. Entre todas las mujeres que desfilan ante él, solo una se atreve a plantarle cara: una chaparra insolente que no lo impresiona en absoluto. Perfecta.
Lo que ninguno de los dos anticipó fue al otro.
Porque vivir bajo el mismo techo, fingir amor ante las cámaras y los abuelos, y despertar cada mañana junto a alguien que desafía todo lo que pensabas que querías… tiene consecuencias que ningún contrato puede controlar.
El Acuerdo es una novela de romance contemporáneo que mezcla la tensión irresistible de un matrimonio de conveniencia con el calor de una familia ensamblada desde cero. Entre las páginas encontrarás:
La química explosiva entre dos personalidades que chocan y se complementan a partes iguales
Un adolescente llamado Davi que se convierte en el corazón inesperado de esta historia
Escenas íntimas apasionadas y sin rodeos
Un villano que amenaza con destruir lo que tanto costó construir
Una segunda boda, esta vez de verdad
Desde el primer beso robado hasta la última confesión, El Acuerdo te va a recordar que las mejores historias de amor no siguen ningún guion.
Novela de romance para adultos. Contiene escenas de contenido explícito.
NovelToon tiene autorización de Uliane Andrade para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capítulo 11
Analu
Nos quedamos en el bar hasta las dos de la mañana.
*Samantha* - Me muero de sueño, ¿nos vamos?
*Sr. Jones* - Los llevaré a casa.
*Samantha* - ¿No se quedarán?
No había pensado en eso, si Sam no estuviera aquí, sería mucho más fácil. Ellos se irían a un hotel y Arthur y yo a nuestra casa.
*Analu* - Claro que sí, era solo una forma de hablar, ¿verdad Gabi?
*Sr. Jones* - Claro, vamos a pasar el fin de semana aquí, con ustedes. Después de todo, estamos cumpliendo un mes de casados.
Lo recordó, debe estar contando los días para firmar el divorcio.
*Caio* - ¿Nos vamos?
*Sr. Jones* - Sí, tú también estás incluido. A mis suegros no les importará, ¿verdad Lu?
*Analu* - Claro que no. Estás más que invitado, Caio. Ahora vamos, voy a llamar a Arthur.
Me levanto para ir a la mesa donde Arthur está con sus amigos. El Sr. Jones se levanta y me toma de la mano.
*Sr. Jones* - ¡Voy contigo!
No tengo tiempo de replicar, me jala de la mano hasta donde está Arthur.
*Sr. Jones* - Arthur, ¿nos vamos?
*Arthur* - ¡Vamos!
Él le da la espalda y me arrastra, sin darme oportunidad de despedirme. Vamos hasta su coche.
*Analu* - La casa está aquí cerca, se puede ir caminando.
*Sr. Jones* - Es tarde, mejor ir en coche. Entren, por favor.
Odio esa forma arrogante y mandona que tiene de hablar con todos a su alrededor. Qué rabia.
Me siento en la parte de adelante, a su lado, mientras los otros van atrás, le indico el camino a la casa, abro el portón de la cochera, él entra y estaciona. Llevo a Caio hasta la habitación donde dormirá, el Sr. Jones tendrá que dormir en mi habitación, obvio, dónde más dormiría mi marido. Aff.
*Analu* - Ven, mi habitación está al final del pasillo.
Entramos, voy directo al baño, me baño y me pongo un baby doll. Salgo del baño, lo encuentro de pie, mirando las fotos en los portarretratos.
*Sr. Jones* - ¿Viviste sola todo este tiempo en Nueva York?
*Analu* - Con mi madrina, hermana de mi madre.
*Sr. Jones* - ¿No extrañaste a tus padres?
*Analu* - Todos los días, pero yo quería mucho estudiar allá, y mis padres siempre me visitaban, o yo venía.
*Sr. Jones* - ¿Por qué tu hermano no fue contigo?
*Analu* - A Arthur nunca le gustó estudiar, y no quería salir de la falda de nuestro padre, él siempre lo sobreprotegió.
*Sr. Jones* - Debería ser al revés, ya que tú eres la mujer.
*Analu* - Yo nunca le di problemas a mi padre, en cambio Arthur, tú sabes bien a dónde nos llevó su irresponsabilidad.
*Sr. Jones* - A un matrimonio forzado, con un hombre que odias.
Él se gira hacia mí, su expresión es una mezcla de tristeza y frustración.
*Analu* - No es que te odie, odio esta situación. Ponte en mi lugar, tengo 22 años, acabo de graduarme, volví a mi país para trabajar en la profesión que amo, y encontrar un amor, quién sabe.
*Sr. Jones* - Lo siento mucho, señorita Menezes, no quería haberte causado todo esto.
*Analu* - La culpa no fue tuya, mi hermano medio que me metió en esto.
*Sr. Jones* - Tenías escuela, ¿por qué aceptaste la propuesta?
*Analu* - Porque amo a mi familia demasiado como para verlos perder todo lo que lucharon tanto para tener. ¿Sabes esta casa? Era el sueño de mis padres, les llevó años hasta dejarla así. Tenemos muchos bienes hoy, pero nada vino fácil, mis padres tuvieron una vida muy difícil.
*Sr. Jones* - Eres una gran hija por lo que veo.
*Analu* - Sr. Jones, ¿puedo hacerle una pregunta?
*Sr. Jones* - ¡Sí!
*Analu* - ¿Por qué yo? ¿Por qué me eligió?
*Sr. Jones* - La señorita solo estaba en el lugar y la hora equivocada.
¿Qué quiso decir con eso? ¿En serio no había un motivo específico para que él me hubiera elegido?
*Sr. Jones* - Voy hasta el coche a buscar una muda de ropa.
*Analu* - Voy a arreglar tu cama.
Él baja, yo voy hasta el clóset y saco unos colchones inflables que uso cuando voy a acampar. Los acomodo en el suelo, pongo una almohada y un edredón. Me levanto y lo veo de pie en la puerta.
*Analu* - ¿Ya dormiste en un colchón inflable antes?
*Sr. Jones* - ¿En serio doy esa impresión de niñito mimado?
*Analu* - ¡Das! kkkkkkkkkkk
*Sr. Jones* - Ya he acampado mucho, ya he dormido hasta en el suelo.
*Analu* - Mira, eso sí que pagaría por verlo.
*Sr. Jones* - Podemos combinar de acampar entonces. No tenemos que pasar el resto de este año como extraños Analu, sería más fácil si al menos fuéramos amigos.
*Analu* - Eh, quién sabe… Vamos a ver cómo las cosas caminan hasta allá.
*Sr. Jones* - Voy a bañarme, ya es tarde, ya que estoy aquí pretendo aprovechar para dar una corrida mañana por la mañana. ¿Me acompañas?
*Analu* - ¡Ni loca!
*Sr. Jones* - Necesitas ejercitarte más, señorita.
*Analu* - ¡Su formalidad me irrita, señor!
*Sr. Jones* - kkkkkkkkkkkkk
Él entra al baño, me acuesto en mi cama y me quedo pensativa. En estos dos meses en que todo sucedió, esta fue la primera vez que tuvimos una conversación normal. Él puede tener razón, no necesitamos ser enemigos, estos once meses que aún faltan para nuestro divorcio, pueden ser más llevaderos si al menos nos hacemos amigos.
y esperamos la historia de Davi x favor