Si le preguntas a alguien; ¿Cómo se siente estar enamorado? te dará una respuesta y si lo haces a alguien más, también te dará una respuesta, pero la cuestión es que nunca las respuestas serán igual porque cada uno amamos de una forma distinta.
Yo ame a alguien fue mi primer y único amor.
Lo ame intensamente me hizo flotar entre las nueves, me hizo sentir especial… Él era un torbellino algo desconocido para mí. Solía decirme que era veneno una perfecta mezcla entre belleza y maldad. Me conducía por lugares peligrosos, me hacía cometer locuras mientras me observaba con un cigarrillo colgando de entre sus labios. Me fascinaba decirle que él era mi veneno y a él le complacía escucharlo. No importaba siquiera que intentase alejarme porque no podía, intentaba mirar hacia otro lado, pero mi mirada siempre se dirigía hacia él. Tenía en claro que su forma de amar no era la correcta, sin embargo, eso no impedía que lo amase más que a mí misma, no me importaba lo malo que podría llegar a ser porque él era mi vida y cuando no estaba me sentía destrozada como si una parte de mi faltase, nunca quise necesitar tanto a alguien, pero joder que lo necesitaba más que mi propio oxígeno. Era consciente de que él era fuego y me estaba consumiendo, pero sabía que él también se estaba volviendo cenizas junto a mí.
Recuerdo como observaba sus ojos oscuros como la noche tornarse de placer, su cuerpo al compás del mío, nuestras lenguas explorándose, me sentí en el paraíso y es cierto eso de que; El cielo es hermoso abundan seres buenos, pero el infierno es ardiente al igual que sus habitantes y por él hasta allí bajaba.
Cuando nos conocimos me dijo; Tú eres un ángel yo un Demonio. Tus ojos un cosmos… los míos llenos de oscuridad.
Tus labios dulces cual miel, los míos… mis labios son el purgatorio.
Y supe que lo ame y lo amaría por el resto de mi vida y que sería feliz entre las llamas.