Los sueños y aspiraciones de Lucía llegaron a su fin mucho antes de labrar el camino para lograrlos, ya que protagonizó uno de las homicidios más "aberrantes" en la historia de Argentina en 2016, según relataron los funcionarios que participaron en la investigación del hecho, considerado terrible e inhumano.
Dos hombres se presentaron en la escuela donde Lucía estudiaba con el propósito de venderle drogas, hicieron una cita y se encontraron poco después en una casa que sería el lugar del crimen.
Ellos la drogaron a la fuerza con grandes cantidades de estupefacientes para doblegar su voluntad y resistencia; fue abusada brutalmente, empalada y dañada hasta provocarle la muerte.
Los autores del atroz crimen, Matías Farías y Juan Pablo Offidani, fueron llevados a la Justicia al ser imputados por abuso sexual, así como Alejandro Maciel, quien habría ayudado a lavar y vestir el cuerpo inerte de Lucía antes de dejarla abandonada a su suerte en un hospital.
La justicia también abandonó a Lucía cuando, el 26 de noviembre de 2018, dos años después, un tribunal argentino absolvió a los responsables del hecho que conmovió a todo el país e inspiró el primer paro de mujeres contra la violencia de género para exigir "Ni una menos".