La primera vez que lo ví todo mi mundo se estremeció, comencé a quererlo en secreto durante mucho tiempo y me convertí en su mejor amiga. Escucharlo hablar sobre sus conquistas o las decepciones amorosas que se le presentaban era realmente doloroso y mentalmente gritaba que yo sería capaz de hacer lo que fuera por él si tan sólo tuviera un oportunidad, pero la cobardía era mas grande y el nudo en la garganta que se formaba al estar cerca de él no me permitía expresar lo que sentía.
Después de muchos años a su lado decidí confesarle mis sentimientos, algo que lo tomó por sorpresa. No hubo rechazo pero tampoco aceptación. Un inesperado beso trajo como consecuencia el comienzo de una relación como amigos con derechos. Disfrutabamos el uno del otro sin compromiso pero lastimosamente de mi parte había un sentimiento demasiado fuerte. Sufria mucho a causa de eso y decidí alejarme ya que él nunca me consideró una opción como mujer, sólo aprovechaba el momento. Todo terminó entre nosotros incluso la amistad y hasta el dia de hoy fué la mejor decisión. Merecía algo propio, alguien que me amara de verdad y por eso me puse en primer lugar.