Los padres de Anita, como le decían cariñosamente, recuerdan lo mucho que le gustaba jugar en el parque y comer helados. Ella era la luz de sus ojos.
Ana acompañó a su madre al trabajo el pasado 15 de julio en la ciudad mexicana de Benito Juárez, estado de Nuevo León, cuando fue raptada por un desconocido que se acercó para conversar.
Los padres de la pequeña se preocuparon al no hallarla en los alrededores y llamaron a emergencias para iniciar la búsqueda. Cada minuto contaba y ellos solo querían "nada más que la regrese, que nos la regrese".
Tras 48 horas de angustias y desesperación, la familia de Anita recibió la esperada llamada de las autoridades, pero las noticias no eran alentadoras. Un cuerpo en descomposición, envuelto en sábanas, fue hallado en un terreno baldío.
El presunto autor fue identificado como Juan Fernando "N", un expolicía, de 37 años de edad, que tenía dos órdenes de aprehensión pendientes por ejecutar y antecedentes penales por delitos sexuales. Ana fue una víctima más de este homicida, quien fue finalmente detenido días después del crimen.