Una mañana calurosa de septiembre me llevó a ver el hombre que en los próximos meses se convertiría en mi parejas y luego de dos años en mi esposo. Un sin fin de situaciones me llevaron a cuestionarme si realmente sería él la persona que quería en mi vida, obviando mis sentimientos, solo tomando en cuenta la influencia externa y la presión de quienes piensan conocer mejor que tú sobre tus sentimientos... en fin, Dios ha echo de las suyas en nuestras vida, e intervino a tiempo para mantener unidos bajo su bendición y guiándonos para caminar justos con nuestros hijos, en este sendero que le llamamos hogar.