Creo que ese día un agujero negro se abrió en mi corazón, y aún no quiere desaparecer, pero se que tal como vino se quedó.
Fue hace un año, poco antes de terminar las clases. Una mañana calurosa, en la que me preparaba para ir a la escuela y pasar un oral que tenia pendiente. En el transporte solo recordaba una y otra vez la caida de nigasaki por culpa de una bomba atomica, mientras mi hermana con la fuerza del mundo se quería quedar dormida.
Al llegar a la escuela todo transcurrió con normalidad, hasta que llegó el momento del oral:todos los grupos pasaron y hablaron sobre lo que tenían que investigar.
Cuando llegó el mío, mis compañeras dijeron que no estudiaron, así que no se levantarían a hablar. Comencé como lo practique y todo iba bien pero, de repente mi mente quedó en blanco: no recordaba que tenía que decir, ni un poco. Sentia como mis propios miedos se apoderaba de mi:mis manos comenzaban a tembrar y no podía mantenerme parada. Me apolle en la pared, mientras tartamudeaba la misma palabra tratando de recordar lo que le seguí, pero no pasó. Al final reprobe o eso creo, la profesora no me puso una nota.
Mientras me calmaba en mi asiento, trataba de recordar lo que seguía para unos minutos después la profesora diera una prueba sorpresa, de la cual era en quipo. No podía hablar y trataba de hacer lo mejor posible para ayudar a mis compañeras, así que al recibir como nos fue la profesora dio una leve explicación para decir una explicación, la cual al terminar me dejaría con por el suelo.
— Reprobe —pensé.
En ese momento solo sentía que falle por completo, no podía pensar bien y mis manos comenzaban a temblar. Quería que ese sentimiento parara así que me lartime los brazos, algo de lo que me arrepentí cuando pude calmarme:que fue en el siguente clase, inglés.
En el resto de las clases pensé que eso solo fue una desilusión porque yo deseaba aprobar o, eso pensé. Al subir al transporte sola, porque mi hermana se había hido una hora antes, me quedé mirando los paisajes de la ventana hasta llegar a casa; todo bien, pero al entrar, sin notarlo compense a llorar. Lloraba sin parar y mi hermana hablaba conmigo para ayudarme a calmarme, al hacerlo llamó a mama pero escuchar su voz solo volví a llorar.
Tenía miedo, pensaba que era inútil por ya reprobar la segunda ves y hasta la profesora se veía disgustada por ello. Mi hermana me calmo y en día siguió calmado para al llegar mama estaría más o menos calmada para hablar.
Le conté algunas cosa, pero no todo, ella se enojo porque ella les había dicho algo a los profesores de los problemas que tenia para comunicarme y quería hablar con el director. Al final lo hizo he hablamos por un rato, no recuerdo de lo que hablemos pero, ese día me sentí mejor.
Aún siento esa sensación a beses, es como un virus que avanza hasta llegar a tu corazón. Me siento triste, inútil y con fuertes ganas de llorar; pero en esos casos me enojo porque no tengo una razón para estar triste, ¿casaso estoy rota? ¿Habrá alguna forma de curarme? Espero algún día consegui esa cura.