Cuando tenía 13 años iba al coro, ahí conocí a muchas de las que actualmente son mis amigas. Sin embargo, también conocí a mi primer amor.
Una tarde nos preparamos para una celebración, una peña dónde iban a haber juegos y mucha música. A mí me gustaban mucho esas actividades.
En mi grupo estaba el chico más lindo de todos, el que mejor cantaba y yo estaba perdidamente enamorada de él. Si me decía algo yo iba sin hacer peros, pero él era mucho más grande que yo por lo que sabía que era imposible que saliéramos juntos.
En eso, él me pide que vaya a buscar algo y yo claramente acepto. Una de mis amigas decide acompañarme y cuando pasamos por un portón vimos a chicos de otro coro los cuales claramente se habían fijado en mi amiga por sus atributos delanteros, para esa época yo no tenía mucho que pavonear.
Trataron de llamar nuestra atención diciendo bromas pero una me cayó mal y me acerqué para poner en su lugar a uno de esos chicos. Todos se rieron de mi respuesta, incluso mi amiga. Pero el chico quedó sorprendido.
El tiempo pasó y él y yo nos volvimos rivales. Siempre peleabamos, y cada vez que nos veíamos trataba de hacerme quedar mal con alguno de sus chistes. No sé cómo, ni cuando pero me empezó a gustar pelear con él.
De apoco su manera de atacarme cambió. Y empezó a decirme cosas lindas. Obviamente quería que yo cayera en su trampa. Ya que todas decían que era un don Juan que enamoraba a las chicas y luego las descartaba. Y yo no iba a ser parte de su ganado.
Pasaron casi dos años hasta que sin darnos cuenta nos volvimos amigos. Él me gusta mucho pero yo no quería ser como las otras chicas en su vida. Así que un día tomé valor y se lo dije. Sabiendo que nuestra amistad podría romperse. Él me dijo que yo le gustaba pero que no quería nada serio. Que no se sentía preparado para tener novia. Eso me partió el corazón.
Empecé a verlo menos para tratar de sanar ya que se me hacía difícil estar frente a él. Lo extraño fue que un día estábamos acomodando música en su casa y de la nada me besó. No era mi primer beso. Pero se sintió mucho mejor.
Cuando pudimos hablar de eso le pregunté que pasaba y me dijo que nada. Y seguimos como amigos hasta que volvio a besarme.
Poco a poco cai en su trampa y acepté salir con él a escondidas. Lo amaba por lo que quería hacerlo feliz pero me dolía no ser nada. Así que luego de seis meses se lo dije. Pero volvió a rechazarme, me dijo que me quería pero no estaba listo para una novia. Así que nos separamos y volvimos a ser amigos.
Una parte de mi lo odiaba pero la otra lo amaba con locura.
Fue fácil conseguir a alguien que quisiera ser mi novio y por casi un año anduve con otros chicos y me aseguraba de contarselo. Ya que éramos solo "buenos amigos" según él.
Hasta que un 28 de diciembre metí mi orgullo dentro de una caja y lo enterré muy dentro de mi pecho y me le volví a declarar. Necesitaba escuchar que no quiera estar conmigo para así poder seguir adelante.
Para mí sorpresa él me besó y me dijo que me amaba. Hacía tiempo que quería decirme que quería volver conmigo pero como yo le hablaba de otros tipos él pensaba que yo habla logrado superarlo y aunque sea quería ser mi amigo.
Fue ahí que nos pusimos de novios. Y después de eso estuvimos juntos por casi 3 años.