Cuando tenia 15 años, recuerdo pensar que había algo malo en mi.
Al ver las adolescentes que me rodeaban siendo movidas por las hormonas y la atracción sexual hacia alguno de los sexos, llegué a pensar que era asexual, o que simplemente no estaba para tanto drama y es que ese ha sido un pensamiento que me ha caracterizado. “Todo lo que se trate de relaciones humanas, para mí es mucho drama” siempre he pensado así pero, ese pensar se tambaleó cuando lo conocí a él.
Recuerdo la primera vez que lo vi, con su uniforme limpio y sus cabellos lisos movidos por el viento de la tarde.
Ese día pensé que no había algo más hermoso que él.
Aun así, no me acerque mucho a él, mantuve mi distancia y aunque poco a poco nos hicimos amigos y yo deseaba tanto que él me diera mi primer beso, eso nunca pasó.
Él conocía mis sentimientos y sabía de lo mucho que me costaba demostrarlos.
Un tiempo después de que yo le confesara mis sentimientos, él se hizo novio de una chica. Una chiquilla mucho menor que yo y más avispada.
Ese día, mi corazón se rompió por primera vez. Me sentía tan poca cosa que llegué a pensar que nadie me amaría .
Pasaron casi dos años desde la ultima vez que lo vi. De echo, no volví a verlo pero el día que me gradué del colegio, me llene de valor y le escribí, le dije todo lo que aún después de casi tres años sentía por el.
Le dije que había sido mi primer amor y que siempre lo iba a querer.
Nunca más nos volvimos a ver, en ocasiones hablamos. Ya han pasado más de 10 años y yo me he casado pero aún lo sigo queriendo.