Me gustaría que, cuando yo pienso en ella, ella también pensara en mí...
Cada vez que voy a la cama, antes de la media noche —sigo un horario estricto para administrar perfecta y apropiadamente mi tiempo—, y dejo descansar mi cabeza sobre mi suave almohada, mi mente empieza a preguntarse por ella. Me toma mucho tiempo en caer dormido que nunca, lo peor es que, esto ha sucedido desde hace cuatro semanas, incluyendo esta, porque ella se ha metido en mi cerebro y se ha quedado estancada allí. Pienso en ella, en cómo está y cómo está viviendo sin mí; yo la paso terrible, para ser honesto, y ella lo hace ver tan fácil, como abrir una caja de cereal o preparar aquel café delicioso que me hacía al levantarme cada domingo.
Cuando empezamos a salir, nunca dudé que ella sería la persona con quien me despertaría todos los días, cada día del resto de mi vida. Y si las cosas entre nosotros funcionaban perfectamente, ella se convertiría en mi alma gemela. Pensé que lo era.
Tal vez sólo necesita espacio; tal vez sólo necesita un tiempo sin mí; tal vez estas cuatro semanas que han pasado desde el día que terminamos es, de hecho, el fin, un final permanente en el que ella no cambiará de opinión. Pero nunca dudé que ella fuera la indicada.
Y si cada vez que yo pensara en ella, ella pensara en mí, seguramente sufriría igual que yo. Pienso en ella cuando enciendo la televisión y en uno de tantos canales que he pasado, veo hojas de árboles cayendo por el inevitable otoño, porque fue en esa estación del año cuando nos dimos nuestro primer beso; me plantó un tierno beso en los labios, como si sus labios fueran a romperse al entrar en contacto con los míos. Son las cosas pequeñas lo que realmente me atrapan, más que nada. Ella se aparece en mi mente y mi pecho se contrae un poco.
Voy a ser un poco egoísta aquí, porque era cuando no pensó en mí que rompió conmigo, y esperaba que me entendiera. Espero que ella se esté preguntando que, qué hay de nuevo conmigo. Tal vez no debería. Tal vez debería tener la esperanza de que ella esté feliz. Pero seré egoísta una vez más en nuestra relación, porque siempre pensaba en ella primero, la ponía en primer lugar sobre todas las cosas. Tal vez algún día ella se de cuenta de lo bueno que tenía. Ojalá no sea muy tarde para eso.
Porque ellos siempre dicen: «Ellos, de alguna manera saben, no regresar pidiendo perdón hasta después que has seguido adelante».