Nadie sabe explicar cómo pasó,
mas de pronto la noche se hizo día:
un ser ante mis ojos se fundió,
capaz de amar sin rastro de ambición.
Es el mismo que en sueños veía,
El mismo que mi madre describía.
Que con solo ver esa sonrisa,
Mi mundo de mis pies desaparecia
Y de pronto el temor se volvió fuego,
un impulso vital que no da tregua;
ante tanta pureza yo me entrego
y la distancia se acorta legua a legua.
No se cómo se llama el sentimiento,
Pero todo es como un gran fuego,
Ese fuego lleno de lujuria y pasión.
El mismo que dicta nuestro corazón
Quiero ser que encienda tu cuerpo,
la mano que te te vuelva loca,
un lazo tan eterno y tan despierto
Hacerte venir y detener el tiempo.
Siento que me quedo sin aire,
Que me estás robando el aliento.
No sé si es por el calor intenso
O por el color que emiten los cuerpos
Ese calor unirá nuestros cuerpos desnudos.
Que se dejarán llevar por la pasión,
Sin importar nada más que nosotros mismos.
Ese mismo calor que no se apaga
Sino se enciende cada vez más
amor amor, déjame ser tu perdición
y se tu mi dulce y honesta maldición.
que venga aquí nuestro querido Lucifer,
y que vea como nuestro amor no podrá vencer
Te dejo ser mi perdición
pero hay una fuerte condición.
Que cuando estemos solos
Seamos más calientes que el infierno mismo.
Que la dulzura y la lujuria sean una sola
Así como tú boca y la mia para siempre
Para siempre y por siempre.
Para los días las semanas y los meses
Para yo contigo y tú conmigo
Hasta que desaparezca el aliento
Hasta que solo estés conmigo
Encima de esto mal mundo
Y que no sepa el resto
Este será solo nuestro dulce tratado