EL OMEGA QUE DESAFIÓ AL FUTURO REY
CAP 7: TE ESTABA BUSCANDO
Habían pasado 2 semanas desde el exilio.
Vivíamos escondidos en las afueras. La gente nos escupía en la calle.
"Traidor" "Puta de omega"
Y tenían razón en una cosa: los omegas aquí son rarísimos. Casi extintos.
Por eso nos cazan. Por eso valemos oro.
Esa mañana fui solo al mercado. Lucas tenía fiebre de estrés. No quería que saliera.
"Omega" una voz suave detrás de mí.
Me congelé.
Me di vuelta.
Traje negro. Guantes. Sonrisa. Ojos que me escaneaban como si fuera mercancía.
"Duque Martínez" dijo haciendo una reverencia falsa. "Cazador Real de Omegas."
Se me fue la sangre a los pies.
"Te estaba buscando" dijo. Olió el aire cerca de mí. "Tu brillo te delató.
Los omegas con poderes no pueden esconderse. Brillas incluso cuando tienes miedo."
Mi poder. El que escondí. El que hace que mi piel se ilumine azul cuando entro en pánico.
"Déjame en paz" dije. Empecé a temblar. Y brillé. Un poco. Solo las manos.
"Mierda" susurré.
Martínez sonrió más. "Precioso. Sabía que eras especial. El Rey pagaría una fortuna por ti.
O mejor... yo te quedo. Un omega con teletransportación vale más que 3 provincias."
"NO ME TOQUES" grité.
"SUÉLTALO"
Lucas.
Llegó corriendo. Sudado. Enfermo. Pero con cara de querer matar.
Se puso delante de mí. Me tapó con su cuerpo.
"Aléjate de él" gruñó. Ojos dorados negros. "Ahora."
Martínez se rió. "¿El ex-príncipe? Qué tierno. ¿Renunciaste al trono por ESTO?
Por un objeto que ni siquiera es de aquí."
"Daniel no es un objeto" dijo Lucas. Voz baja. Peligrosa. "Es mío."
"¿Tuyo?" Martínez se acercó. "Ningún omega le pertenece a un alfa.
Le pertenecen al reino. Y tú ya no eres el reino."
Me agarró de la muñeca. Me quemó.
Lucas lo golpeó. Fuerte. Lo tiró al suelo.
"¡Dije que no lo toques!" rugió.
La gente empezó a gritar. Los guardias venían.
Martínez se limpió la sangre de la boca y sonrió.
"Esto no se queda así, Alteza. El Rey sabrá que esconden a un omega con poderes.
Que se diviertan huyendo"
Y desapareció entre la gente.
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Llegamos a casa temblando los dos.
En cuanto cerró la puerta, Lucas me pegó a la pared. No me hizo daño.
Solo me revisó las manos. Donde me agarró Martínez.
"¿Te hizo algo?" preguntó. Respiraba agitado. "¿Te duele? ¿Por qué brillabas?"
"¡Porque tengo miedo!" lloré. "¡Porque siempre que tengo miedo brillo!
¡Y por eso me van a cazar! ¡Y es tu culpa por traerme aquí!"
Fue cruel. Y lo sabía.
Lucas retrocedió como si le hubiera dado una bofetada.
"Tienes razón" dijo bajito. "Es mi culpa."
Se sentó en el suelo. La cabeza entre las manos.
"No sé protegerte, Daniél. Renuncié a todo y aún así no puedo protegerte."
El estrés. El miedo. Todo me cayó encima.
Calor. Mucho calor.
El celo. De nuevo. Y fiebre.
Me caí de rodillas. "Lucas... duele..."
Él corrió hacia mí. Me alzó.
"Shh, ya" dijo contra mi pelo. "No llores. No voy a dejar que te lleven."
Me acostó. Me quitó la ropa mojada de sudor. Me puso paños fríos.
"No hay médicos que nos ayuden" susurró desesperado. "No hay supresores."
"Déjame" lloré. "Si me entregas, tal vez te perdonen a ti."
Lucas me tomó de la cara. Furioso. Roto.
"¡Prefiero morir contigo que vivir sin ti!"
Y me abrazó. Toda la noche.
Mientras yo temblaba de fiebre y él temblaba de miedo.
A la madrugada, cuando por fin me dormí, escuché que Lucas susurraba:
"Perdóname por traerte a este infierno."
Afuera, en la oscuridad, vimos las antorchas.
El Rey nos había encontrado.
FIN DEL CAP 7