...continuación del CAP 6
Llegamos a casa y azotó la puerta.
"Ya no sales sola" dijo. "Punto."
"¡No eres mi dueño!" grité. "¡Renunciaste al trono por mí, no para encerrarme!"
Lucas me acorraló contra la pared. Respiraba agitado. Los ojos dorados llenos de rabia y miedo.
"¿Crees que me gusta esto?" dijo con la voz rota. "¿Crees que me gusta vigilarte como un perro?
Miedo de que te insulten. Miedo de que te toquen. Miedo de que me dejes."
"¡Pues me estás asfixiando!" lloré. "¡No soy un objeto, Lucas!"
Se quedó callado. Me soltó como si le quemara.
"Tal vez deberías irte entonces" susurró. "Si tanto me odias."
Eso me rompió.
"¿Quieres que me vaya?" dije entre lágrimas. "¿Después de todo lo que perdiste por mí?"
"No lo sé" dijo. Se pasó las manos por la cara. "No sé hacer esto. Fui príncipe. No sé amar sin controlar."
Esa noche no dormimos juntos.
Yo en la habitación. Él en el sillón.
Escuchaba como caminaba de un lado a otro. Como si estuviera en una jaula.
A la madrugada toqué su puerta. Estaba despierto.
"¿Puedo pasar?" pregunté bajito.
No respondió. Solo se hizo a un lado.
Entré. El cuarto olía a él y a desesperación.
"La gente nos odia" dije. "Y tú me odias. Y yo te odio por hacerme sentir así."
Lucas se levantó de golpe. Me tomó de los hombros. No con fuerza. Con desesperación.
"No te odio" dijo. "Dios, Daniél. Te amo tanto que me duele.
Y me aterra que un día te canses de mí y te vayas con otro alfa."
Me abrazó. Fuerte. Temblando.
"Perdóname por ser así" lloró contra mi cuello. Un rey llorando. "No sé otra forma."
Yo también lloré. Porque lo entendía. Porque me dolía verlo así.
Porque estábamos solos contra el mundo y nos estábamos rompiendo.
No hubo besos esa noche. No hubo reconciliación bonita.
Solo dos personas rotas, abrazadas en la oscuridad, sin saber si iban a poder con esto.
Afuera el pueblo seguía gritando.
Adentro nosotros nos estábamos perdiendo.
FIN DEL CAP 6