EL OMEGA QUE DESAFIÓ AL FUTURO REY
CAP 4: ROMPER LAS REGLAS
Las 2:14am.
El dolor me despertó. No era una pesadilla.
Era el celo. Adelantado. Y me estaba matando.
Mi cuerpo ardía. Las sábanas estaban empapadas.
Cada respiración dolía. Necesitaba supresores. Necesitaba a alguien.
"Omega en celo sin pareja a aislamiento" Esa era la regla del palacio.
Pero no llegué. Me ganó.
Toc, toc, toc.
Golpes fuertes. Autoritarios.
"Daniél. Abre ahora."
Esa voz grave. La reconocería en cualquier lado.
Era Lucas.
Abrí la puerta temblando. Tenía el pijama de seda pegado por el sudor y mi olor de omega desesperado inundó el pasillo.
Lucas estaba ahí. Traje negro. Corbata floja. Ojos dorados oscuros.
Me miró de arriba a abajo. Del pelo mojado, a los labios, al cuello expuesto donde latía la marca.
"Mierda" maldijo por lo bajo. "¿Por qué no estás en aislamiento?"
"Porque hablé con otros alfas" dije. Lo reté. Aunque por dentro me moría de dolor.
"El duque Martínez me ofreció ayuda. El general Rivas también. Dijeron que un omega no debería sufrir solo."
Eso fue todo.
La expresión de Lucas cambió. De preocupación a furia en un segundo.
Dio un paso y cerró la puerta detrás de él con un golpe seco.
"Repíteme los nombres" ordenó. Voz baja. Peligrosa. "Ahora mismo."
"No" negué. "No son tu propiedad, Alteza."
"¡Pues lo eres tú!" explotó. Me acorraló contra la pared. "Aunque lo odie. Aunque lo niegue. Hueles a mí desde hace años."
Respiraba agitado. Su mano temblaba cerca de mi cara pero no me tocó.
"La regla es clara" dijo. "Si me quedo, me destronan. Si me voy, otro alfa te va a tocar."
"Entonces vete" susurré con lágrimas. "Si tanto te molesta."
Se quedó callado 3 segundos. Me vio temblar. Me vio llorar de dolor.
"Mierda, Daniél" dijo roto. "La idea de que Martínez te tocara... de que Rivas te consolara... me vuelve loco."
Y se rindió.
Me tomó de la cara con las dos manos. Quemaba.
Me besó.
No fue un beso de rey. Fue un beso de celos. De posesión. De miedo.
Desesperado. Como si me marcara con la boca.
Me cargó y me llevó a la cama sin dejar de besarme.
"Si algún alfa vuelve a acercarse a ti" gruñó contra mi cuello. "Lo encierro. Lo destierro. Lo que sea."
"Qué posesivo" jadeé aferrándome a él.
"Soy el futuro Rey" respondió. "Y tú eres mi problema."
Esa noche el futuro Rey rompió la regla más importante del palacio.
No por deber. Por celos. Por mí.
Y ya no había vuelta atrás.
FIN DEL CAP 4