El Último Round
El sudor caía al lona, mezclándose con el polvo y el miedo. El árbitro contaba, pero él no escuchaba los números; solo escuchaba el grito de su amado en la primera fila.
"¡Levántate, Éric!", resonaba en su cabeza.
A pesar del dolor, abrió los ojos. El mundo giraba, pero su voluntad era firme. Apoyó una rodilla, luego la otra, y se irguió frente a su rival. No estaba ahí por el dinero, ni por la gloria, sino para demostrar que no peleaba para si mismo, si no para y por el hombre que amaba.
Y eso lo hacía un campeón.
La campana sonó. había ganado la pelea, pero había ganado algo mucho mejor con aquella victoria la batalla contra sí mismo.
🥊✨