Querido Elliot,
Espero que estés bien en Nueva York, yo estoy a mil kilómetros lejos de ahí. Supongo que, si vas al Time Square, podrás notar que no brilla tanto como tú. Podría jurártelo.
No te preocupes por la distancia, mil kilómetros no son nada, pero si te sientes solo, escucha las cintas con los poemas que escribí y grabé en ellas. Cierra los ojos y escucha mi voz, sentirás que estoy a tu lado.
Sé que ahorita estamos pasando por tiempos difíciles y por eso tuviste que irte, pero créeme que algún día tendremos la vida que siempre quisimos. Mis palabras dicen la verdad.
Tengo mucho que decirte; si con cada poema que escribiera te robara el aliento, los escribiría todos y tú, tú te enamorarías más de mí. Lo tendríamos todo.
Amor, mil kilómetros parecen muy lejos, pero ellos tienen aviones, trenes y carros; caminaría hasta ti si no tuviera otra manera de llegar a ti. Nuestros amigos se burlarían de nosotros y nos reiríamos de ello, porque sabemos que ninguno de ellos se han sentido de esta manera. Elliot, puedo prometerte que, por todo lo que hemos pasado a través del tiempo, el mundo nunca jamás será el mismo y tú eres el culpable.
Elliot, sé bueno y no me extrañes. Sabes que todo esto es por ti. Es lo que me haces. Lo siento.
Te quiere, G.