Para: papá
Nunca me faltó nada y aún así seguí exigiendo más de lo necesario.
Eras una persona complicada de entender o por lo menos así te veía yo, nunca te dije lo importante que eras para mí y ahora que te vas de a poco siento un gran vacío en el pecho.
Desde niña nunca me hiciste falta, siempre estabas ahí cuando más te necesitaba y te agradezco mucho por ser el mejor padre del mundo, por trabajar hasta pasada las doce solo para poner comida en la mesa, ropa en los cajones y por darme la oportunidad de estudiar.
Perdóname por no valorarlo.
Muchas gracias por todo, papá.