Eran las 3:00 de la madrugada cuando comprendí que el amor no siempre termina con un adiós.
A veces termina mucho después.
Termina cuando dejas de revisar una conversación que ya no recibe mensajes.
Cuando una canción deja de recordarte una sonrisa y empieza a recordarte una ausencia.
Cuando dejas de imaginar encuentros imposibles en lugares donde sabes que nunca volverás a verla.
Durante meses pensé que te estaba superando.
Pero una noche escuché tu nombre por casualidad y sentí cómo mi corazón volvía a romperse en los mismos lugares.
Fue entonces cuando entendí la verdad.
No estaba intentando olvidarte.
Estaba esperando que regresaras.
Esperando una llamada.
Un mensaje.
Una explicación.
Cualquier cosa.
Y mientras esperaba, mi vida seguía avanzando sin mí.
Anoche vi una estrella fugaz cruzar el cielo.
Antes habría pedido un deseo relacionado contigo.
Esta vez no.
Esta vez cerré los ojos y deseé algo diferente.
Deseé dejar de extrañar a alguien que ya había aprendido a vivir sin mí.
Y por primera vez en mucho tiempo, sentí paz.
Porque algunas historias no terminan cuando una persona se va.
Terminan cuando finalmente decides dejarla ir. ✨