La lluvia en Seúl no limpiaba los pecados; solo los hacía más brillantes bajo las luces de neón.
**Jeon Jungkook** no era el héroe de esta historia. Era el chico del que tu madre te advertía, el que vestía de negro no por moda, sino por mimetismo con las sombras de los callejones de Gangnam. Y yo, **Eider**, fui la tonta que creyó que podía leer entre las líneas de sus tatuajes.
### El Contrato de Cristal
Todo empezó en *The Void*, un club clandestino donde el humo de cigarrillo se mezclaba con el olor a perfume caro y traición. Jungkook estaba sentado en el rincón más oscuro, con una bota apoyada sobre la mesa de cristal y esa sonrisa ladeada que prometía el cielo mientras te arrastraba al infierno.
—Llegas tarde, ángel —dijo él. Su voz era un susurro ronco que vibraba en mi pecho.
—No soy tu ángel, Jungkook. Solo acepté ayudarte con la entrega porque le debo un favor a Namjoon.
Él se levantó con una elegancia felina. Se acercó tanto que pude ver la cicatriz en su mejilla, un recordatorio de que su vida era una guerra constante. Sus dedos, fríos y adornados con anillos de plata, rozaron mi mandíbula.
—En este mundo, nadie hace nada por favor. Todos tenemos un precio. ¿Cuál es el tuyo?
No respondí. Mi precio era él, pero no podía decírselo. No cuando sabía que Jungkook pertenecía a un mundo donde el amor era una debilidad que se pagaba con sangre.
### Noches de Tinta y Secreto
Las semanas siguientes fueron una espiral de adrenalina. Carreras de motos por el puente Han a las tres de la mañana, besos robados que sabían a whisky y peligro, y esa sensación constante de que estábamos caminando sobre una cuerda floja.
Jungkook era una contradicción. Podía ser el chico que me cubría con su chaqueta de cuero cuando tiritaba de frío, o el monstruo que no pestañeaba al amenazar a alguien que me mirara de más.
—Prométeme una cosa, Eider —me dijo una noche, mientras me tatuaba una pequeña "J" casi invisible en la parte interna de mi muñeca—. Si alguna vez tienes que elegir entre tu vida y la mía... elígete a ti.
—¿Por qué dices eso? —pregunté, sintiendo un nudo en la garganta.
—Porque soy un traidor por naturaleza —susurró, besando la tinta fresca—. Y no quiero que seas mi próximo daño colateral.
### La Traición: El Sabor del Plomo
La burbuja explotó la noche del almacén en Incheon. Se suponía que era un intercambio limpio. Jungkook tenía el maletín; yo tenía la salida lista. Pero cuando las luces se encendieron, no fue la policía quien nos rodeó. Fue la banda rival, y frente a ellos, estaba Jungkook.
No estaba asustado. Estaba tranquilo. Demasiado tranquilo.
—Lo siento, ángel —dijo él, sin mirarme a los ojos—. Pero ellos ofrecieron borrar mis deudas. Solo necesitaban un señuelo para que el jefe de Namjoon saliera de su escondite. Y tú eres el cebo perfecto.
El mundo se detuvo. El frío que sentí no era por el viento del mar, sino por la mirada vacía del chico que había dormido en mi cama la noche anterior.
—¿Todo fue mentira? —mi voz se quebró.
Jungkook finalmente me miró. Por un segundo, vi una grieta en su máscara de hielo, un destello de dolor que desapareció tan rápido como llegó.
—El amor es una historia para gente que no tiene nada que perder —sentenció, dándome la espalda—. Y yo lo quiero todo.
### El Final del Juego
Me dejaron allí, atada y esperando un destino incierto, mientras veía las luces traseras de su moto alejarse en la oscuridad. Me sentí estúpida. Me sentí usada. Pero sobre todo, me sentí viva en mi odio.
Lo que Jungkook no sabía es que yo también tenía un secreto. No era la chica inocente que él creía. Debajo de mi suéter, llevaba un micrófono. Namjoon no me había enviado por un favor; me había enviado como infiltrada.
Horas después, mientras las sirenas inundaban el lugar y Jungkook era interceptado a pocos kilómetros de allí, me toqué la muñeca. La "J" todavía escocía.
Él me había traicionado para salvar su pellejo, y yo lo había hundido para cumplir mi misión. En este juego de sombras, nadie gana. Solo sobrevivimos para contarlo en las paredes de una celda o en la soledad de una cama vacía.
> "Nos amamos como si fuera el fin del mundo, sin darnos cuenta de que nosotros éramos el meteorito."
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**Nota del autor:** *En la oscuridad no es la ausencia de luz, es el exceso de Jeon Jungkook.*