Hola queridos lectores, hoy les contaré un relato que me pasó… y quizá les sorprenda.
Imagínense a una chica normal, de unos veintitantos, feliz de la vida, enfocada en sus clases en la universidad. Bueno… esa era yo hace unos días. Pero después de lo que pasó, ya no estoy tan segura de seguir siendo la misma.
Todo comenzó en un día cualquiera. Llegué temprano, con café en mano y mil cosas en la cabeza. Exámenes, trabajos, la rutina de siempre. Me senté en una banca del campus, intentando organizarme… cuando lo vi.
No fue algo exagerado. No hubo nada mágico a simple vista. Solo un chico, tranquilo, con una sonrisa suave, leyendo como si el mundo no existiera. Pero había algo en él… algo que me hizo quedarme mirando más de lo normal.
Intenté disimular, claro. Miré el celular, fingí estar ocupada… pero en un descuido, nuestras miradas se cruzaron.
—Hola —dijo.
Así, sin más.
Y no sé por qué, pero ese simple “hola” me desarmó. Sentí algo raro, como si mi corazón decidiera ir más rápido sin consultarme. Respondí con una sonrisa torpe, y terminamos hablando… poco, pero suficiente.
Desde ese día, no puedo sacarlo de mi cabeza. No fue una gran historia, ni pasó algo extraordinario. Pero hay momentos pequeños que cambian algo dentro de ti… y este fue uno de ellos.
Ahora camino por la universidad esperando volver a verlo, como si el destino tuviera algo pendiente conmigo.
Y díganme… ¿alguna vez un simple encuentro les cambió todo sin que se dieran cuenta?
Voy a estar tratando este lugar como un diario jaja espero y nos les moleste