Son mis fantasmas porque ellos me eligieron, son mis fantasmas porque conmigo estuvieron.
En la infancia me arrullaron, otro me estrujó en sus brazos, mis fantasmas me cuidaron cuando todos se alejaron. Llenaron mi mente y mi interior y no me dejaron en paz.
Destrozaban mis entrañas queriendo escapar, me desgarraban los brazos y escribían en mí sin piedad.
Son mis fantasmas. Los poseo y son de mí.
Aunque al principio me cuidaron ya no soy más de ellos, ellos son de mí.
Llenan mí carne con un dolor placentero. Y cada noche se me acercan y yo escucho sus ruegos.