Yo estaba enamorada de la idea del amor, realmente no lo conocía puesto que nunca había tenido novio siempre sufrí de bullying desde pequeña así que no me atrevía a hablar con personas del sexo opuesto y aunque al principio fui muy tímida y siempre solitaria con el tiempo me volví agresiva.
Jamás le conté a mi madre lo que me pasaba en la escuela, tenía calificación perfecta siempre diez y destacando como primer lugar en la escuela obviamente resultado de la exigencia que se me imponía en casa, si yo bajaba calificaciones bueno pues ... no me iba muy bien que digamos.
A mí padre no lo conozco pero mi madre siempre me habló de él y al escucharla hablar lo hacía siempre con un brillo en los ojos y con tanto amor, que creo que esa fue una de las razones por la que nació en mí esa idea de conocer algún día a un a persona a quien amar y que yo esperaba que me amara con esa misma intensidad.
Cuando cumplí los veintisiete años me decidí a dejar atrás un par de tabú y temores de mi infancia, ya que cuando tenía ocho años sufrí intento de abuso por parte de un tío y el recuerdo de ese momento me dejó marcada por muchos años. Así que conocí a un a persona éramos buenos amigo o eso creía yo, planee perder mi virginidad con él y se lo dije. Me preguntó porque él, le respondí que pues le tenía confianza.
No creo que allá sido la peor experiencia del mundo, pero para mí. No fue nada agradable, nunca espere que el me humillara pues sabía que yo era virgen y que evidentemente sangre, así que me reclamo por haber manchado sus sábanas.
No volví a verlo me sentí fatal en aquel momento, incluso me cambié de trabajo para no tener que tratar con él. Después de eso no quise volver a saber nada del sexo opuesto, pero un buen día conocí a un chico de diecisiete años y nos hicimos buenos amigos.
Siempre me hablaba de su mejor amigo y un buen día nos presentó el tenía veinticinco era una persona amable, caballeroso, educado bueno tenía una sonrisa muy cálida, le guste desde que nos conocimos y él a mí. Pero era tres años más chico que yo así que me rehusaba a mirarlo como algo más que amigos.
Con el trato y la convivencia comenzamos a llevarnos bien, un día fuimos varios amigos a una fiesta y tomamos nos divertimos, yo vivía sóla así que entraba y salía cuando quería y ala hora que quería. Esa noche él y yo tuvimos intimidad y resulta que quedé embarazada.
Él quería estar conmigo, quería hacerse cargo del bebé y pensé que los tres podíamos formar una bonita familia. Estaba contenta todo iba bien, mi embarazo se complicó un poco y tuve que dejar de trabajar pero siempre me ha gustado mucho las manualidades así que empecé a ver tutoriales de gorros y bufandas, comencé a tejer eso bolsa y otras cosas.
Con el sueldo de él y lo que yo aportaba con lo que vendía pues estábamos bien. Un día fui a mi cita médica algo normal de rutina y cuando regrese a casa, las cosas de él ya no estaban, le llamé y no respondió. Luego recibí un mensaje de texto diciendo que era mejor así "No me gustan las despedidas y creí que podría con esto. Pero aún soy joven y quiero disfrutar de mi libertad, se que serás una gran madre porque eres una gran mujer, te deseo buena suerte"
Estaba debastada, no me lo podía creer, no sabía que hacer y de pronto me sentí muy sola. Una parte de mí me decía que la historia de mi madre se volvía a repetir y tenía miedo de lo que me esperaba en el futuro. Los días pasaron y yo seguí tejiendo para sobrevivir, tenía renta que pagar y gastos de comida y sin él cerca ya no tenía atención médica gratuita ahora tenía que pagar por particular.
Mi madre se entero y llegaron ella y su novio un día de sorpresa a la casa, yo no le había querido decir pero una vecina amiga mía le informo de lo que había pasado y llegaron para verme. Se quedaron conmigo, ya en ese entonces tenía seis mese de embarazo.
Él novio de mi mamá se porto muy bien conmigo, se puso a trabajar ahí donde yo vivía y la verdad se porto como un héroe y salvador. Un mes después de que llegaron tuve un problema, el líquido amniótico se estaba saliendo de a poco como si fuera pipí y yo no me había dado cuenta hasta que fui a dar al hospital por cuestión de presión alta por una sorpresa que me llevé.
Resulta que un día antes el padre de mi bebé me buscó para pedirme perdón por lo que había pasado, que se había acobardado pero ahora estaba arrepentido de lo que había hecho y quería volver. Tontamente le creí y lo deje volver a la casa, mi madre no estaba de acuerdo pero me apoyo y su novio también.
Al día siguiente me ingresaron al hospital por traer la presión alta por la impresión de volver a verlo. Y gracias a ese problema los doctores descubrieron que mi bebé se estaba muriendo y no lo sabía.
Me sentí debastada al saberlo y tuve miedo como nunca en mi vida, la idea de perderlo me destrozaba,tuvieron que ponerme un medicamento en dos dosis para ayudarlo a madurar sus pulmones porque debían operarme para interrumpir mi embarazo y quizá así el podría vivir.
Creo que los doctores no quisieron asustarme ya que solo me dijeron una parte de la verdad,ya que yo corría tanto peligro como el bebé pues a mi madre le dieron a escoger entre su hija y se nieto.
Obviamente les dijo que ambos, yo no lo supe hasta mucho tiempo después.
Cuando entre al quirófano rogaba a Dios que protegiera a mi pequeño, que no lo dejara morir. Me pusieron la famosa "Raquia" uf...esa cosa si que duele. Pero es soportable cuando hay una razón para ella.
No sentí dolor pero la sensación como un cosquilleo cuando te están cortando, el jalon como un tirón internó después nada. Entonces me acercaron a mi bebé, era tan pequeño cuando nació midió treinta y nueve centímetros y peso un kilo sesenta gramos. Estaba muy delgado, su piel se veía rojiza y el cabello negro como la noche cuando abrió los ojos me sentí como en una nube, eran los ojos más hermosos que había visto en mi vida, de un oscuro intenso.
Y entonces lo entendí, el siete de diciembre del dos mil diecisiete conocí al hombre perfecto, al hombre que me robó el corazón en el instante en qué lo ví. Nunca olvidaré ese día, ni el color que creí que tenía sus ojos, fue el momento perfecto el momento en que conocí el amor y me enamoré de él.
Cuando desperté las probabilidades de que el sobreviviera eran muy escasas, paso un mes y medio en una incubadora y cuando logro pesar un kilo novecientos gramos lo dieron de alta, se me dijo que él no iba a ver, que tendría problemas motrices y que difícilmente hablaría.
Después de tanto tiempo luchando, mi cuerpo finalmente me pasó la factura justo el día que le dieron el alta a él, caí en cama con fiebre muy alta y gracias a Dios salí adelante para estar con mi hijo.
Han pasado cuatro años y un mes desde ese día, el padre de mi hijo no está conmigo volvió a marcharse sin decir nada, una noche llegó y rompió la protección de la ventana de la habitación de mi bebé, quiso llevárselo bendito Dios no fue así, alcance a escuchar el ruido y a darme cuenta tome a mi bebé de la cuna, salí corriendo de mi casa y pedí ayuda a los vecino, mis padres no estaban ya para ese momento el novio de mi mamá se había convertido en un gran amigo y lo veía como un verdadero padre.
Me mudé a vivir con mis papás un año después de que mi hijo nació, trabajó y trato de estar con él todo el tiempo que puedo. Siempre le digo cuánto lo amo y trato de mostrarle cosas buenas, Dante.
Ese es el nombre que escogí para él hombre del que me enamoré profundamente.
Significa aquel que es de gran fortaleza.
Dante es un niño muy feliz lleno de amor, mis padres lo consienten mucho, y saben qué.
Habla muy bien, tiene una vista increíble y le encanta correr, jamás se cansa y cuando lo hace me pide que le sobe sus piecitos porque el no puede ya que está chiquito.
Amo su ojos, son café claro, tiene el cabello rizado.
Cuando Dante nació conocí finalmente el amor.