"El último informe de la noche seguía brillando en la pantalla, pero nadie lo miraba. Él se acercó a su escritorio con la excusa de un café frío y se apoyó lo suficiente para que ella sintiera el calor de su brazo. 'Mañana seremos jefe y empleada otra vez', susurró él, bajando la voz hasta que solo ella pudiera oírlo. Ella cerró el portátil despacio, atrapando su mirada: 'Pero todavía faltan seis horas para que amanezca'."
"Ella sabía que enamorarse del director creativo era el fin de su carrera, y él sabía que fijarse en la nueva analista era romper todas sus reglas de control. Entre reuniones de pasillo y mensajes borrados antes de ser enviados, descubrieron que el verdadero negocio no estaba en las acciones de la empresa, sino en ese juego de poder donde el primer beso se siente como una traición... y el segundo como una necesidad."