EL DESAFÍO:
Él dejó su mejor sonrisa de manual sobre el escritorio de ella, la misma que le había servido con cien mujeres antes. '¿Cena a las ocho?', preguntó con esa seguridad que rozaba la arrogancia. Ella ni siquiera levantó la vista de su informe: 'Guarda el encanto para alguien que no sepa que usas el mismo guion con todas'. Por primera vez en su vida, a él se le olvidó cómo respirar."
Coleccionaba números de teléfono como si fueran trofeos de guerra y el edificio entero era su coto de caza personal. Pero entonces llegó la nueva asistente, la única que no reía sus chistes ni caía en sus redes. Ahora, el hombre que nunca pasaba dos noches en la misma cama, se encuentra contando los minutos para que den las nueve y volver a verla ignorarlo."