Amy, siempre se caracterizó por ser la chica mas dulce y sonriente de la familia. Su gentileza y picarezca risa contagiaba alegria a toda aquel que la escuchaba.
Siempre pensó que su vida fue una bendición de Dios. Realmente no podía pedir mas. Ella creía que su vida era perfecta realmente...
Pero claro, en esta vida, no todo dura para siempre...
Una mañana lluviosa en la ciudad de Custen, despertó a todo el mundo con un titulo desgarrador en el periodico: "Adolescente de 16 años encuentra asesinados a sus padres en plena madrugada"
Para desgracia de Amy, ella fue la protagonista de ese titulo.
La noche anterior, se encontraba feliz ante la cena q su madre había preparado como era de costumbre. Ambos, padre y madre, bendicieron los alimentos y anunciaron q en dos días iban a mudarse al exterior. La noticia la tomó por sorpresa, pero también la alegro demasiado, amaba irse de viaje.
La hora de dormir llego y con un beso en la mejilla se despidió de ellos, sin saber q aquel gesto seria el último que compartiría con ellos.
Entre sueños, sintió un fuerte sonido q la ahuyento de su inconsciencia y la obligó a despertar. Al mirar a su alrededor, algo estaba fuera de lo ordinario.
La puerta abierta, invitaba a cruzarla y la ventana ligeramente abierta permitía oir los gritos del viento frío contra el cristal.
Sin duda, era muy extraño.
Amy siempre acostumbraba a dejarlos cerrados antes de dormir.
Somnolienta, se dirigió a cerrar la ventana y al llegar a la puerta, noto q el picaporte estaba manchado con un liquido rojo. Pero lo que mas le desconcertó es que al girar sobre si y observar las largas escaleras. Las alfombras blancas q cubrían y resguardan los escalones se encontraban teñidas de un rojo carmesí que seguían un camino hacia la cocina.
El terror la dejó helada.
Su voz quería salir en busca de sus padres, pero su garganta no le permitía el paso. Asustada y temblando, esperaba escuchar algún ruido, pero sus oídos no recibían ni una señal.
En ese momento, el silencio adornada la escena.
Ni siquiera, el sonido del reloj se escuchaba.
Como pudo, bajo las escaleras, y en el piso de la cocina, se encontró el escenario mas horrorizante q pudo haber encontrado:
Los cuerpos sin vida de sus padres apuñalados en el abdomen se encontraban descansando en un gran charco de sangre en el suelo...
Un grito desgarrador escapo de la casa.
...
A la media hora después del suceso, llego la policía y la ambulancia. La calmaron y tomaron su testimonio una vez pudo soltar unas cuantas palabras.
Los dias pasaron y la causa seguía en pie. Con el tiempo, transcurrieron las semanas, y finalmente los meses: la causa fue cerrada por falta de evidencia.
Amy, terminó en un lugar de niños por el momento (debido a su menoria de edad) pero no duro mucho alli...
Los médicos aseguraban q había caído en un estado de psicosis producto del shock, q la llevaba a decir cosas sin sentido y alucinar muy seguido por bastante tiempo.
Ante la depresión y lo dicho anteriormente, comenzó a ver su cuerpo como el único lugar donde podía descargar todo lo que no decia ni entendia. Pero cuando su mente se hartó de todo, decidió destrozarlo para siempre.
Obviamente, la gente apenas se daba cuenta de eso, la mantenian bajo una lupa. Pero un dia, se les escapo. Y la joven Amy, estuvo a punto de dejar de respirar para siempre, pero gracias a la urgencia con q fue atendida, pudo recobrar la conciencia y seguir viviendo.
Después de todo eso, la llevaron a un centro de rehabilitación por un año. El cual se la paso full medicada y con mucha terapia. Pero por suerte, se pudo recuperar.
...
El dia de hoy, yendo a la actualidad, nuestra querida Amy, se encuentra arriba de un tren (viajando) destino a la casa de su tia lejana Charlotte, hermana de su madre. Con quien se ira a vivir ahora, hasta cumplir la edad necesaria para vivir sola.
El tren para su sorpresa, no es tan incomodo como le habían dicho, al contrario, se volvió bastante reconfortante.
Bajando del tren, una sensación de nervios y mareos la sacudió. Una mujer de vestido floreado la sostuvo antes de que cayera. Era su tía Charlotte.
Mientras su tía la sostenía, Amy intentó tranquilizar su respiración. Atribuyó el mareo al viaje, al cansancio, a los nervios.
Sin embargo, algo en su interior le decía que no era solo eso.