- Debemos dar de sacrifio a alguien… -. Decía un anciano, acariciando su larga barba. Los habitantes del pueblo se miraron uno a uno…
- No debemos recurrir a algo tan…
- El tiene razón. -. Una anciana cerró sus ojos, mientras hablaba. - Si no damos a aún sacrificio, me temo que… nuestro pequeño pueblo seguirá teniendo estas maldiciones y pérdidas de nuestra gente.
Hubo un silencio, todos sabían que era verdad, más nadie quería dar a sus familiares.
Aquel pueblo, habitado por décadas, estaba a unos pasos cerca de un bosque sobre una montaña, donde habitaba algo o alguien… quien a cambio de un sacrificio, dejaba aquel pueblo en paz durante unos 10 años más aproximadamente y así sucesivamente…
Pasaron unas semanas y se decidio al fin quien sería mandado a aquel lugar, el hijo menor de la familia Villalobos sería el sacrificio, en realidad era conocido como un bastardo, nacido fuera de un matrimonio, pero eso no importaba ahora… a nadie, el pequeño apenas y tenía 17 cumplidos.. se le preparó una ceremonia de despedida, para que se pudiera despedir de sus amigos y familiares, conocidos… La madre del pequeño rompió en llanto, pero Nicko la abrazó diciéndole.
- Madre, no llores, si muero… mi espíritu te acompañará siempre, solo no olvides dejarme mi tazón de comida favorita -. Luego de decirle aquellas palabras con un tono tan… tranquilo, se dio la vuelta y empezó a caminar por el oscuro camino que daba hacia el bosque…
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A pesar de la tranquilidad del pequeño, por dentro moría de miedo, aguantaba sus lágrimas, tratando de que su alma no se llenara de odio al mandarlo a él a una muerte segura… o eso creía.
Luego de unas vueltas por el lugar, llegó lo que parecía casi el centro, donde había una lápida de piedra, donde descansaba el demonio del bosque, al rededor un lago cristalino, Nicko no podía despegar la vista de aquel lago llamativo. Pero su visita se despegó del lago cuando sintió algo a su alrededor, intentó mirar hacia el bosque… pero algo no lo dejaba alzar la vista, sintió un escalofrío recorrer su pequeña espalda.
- Vaya, vaya -. Escucho una voz que no sabía de donde provenía… El joven tragó saliva. - ¿acaso es usted el demonio que maldije y molesta a mi pueblo? -. Preguntó el pequeño pelirrojo, alzando al fin la vista.
Abrió los ojos como platos.
Aquel demonio era más alto que un humano, sus ojos eran de un color irreal e indescifrable, su cabellera era exageradamente larga de un color oscuro, negro… dos cuernos salían de su cabeza, su piel parecía como la de cualquier ser vivo, aparte de una cola que se mantenía al aire, libre…
- Acaso te asuste?-. Dijo el demonio. - Esta vez si que mandaron a alguien de mi gusto -. Se relamió los labios sin apartar su mirada del más bajo.
Nicko sintió la necesidad de retroceder, pero no podía hacerlo… no podía fallarle a su pueblo…
- va comerme?-. Pregunto inocente.
El demonio se acercó poco a poco, con una mirada profunda, haciendo estremecer del miedo a Nivko.. - ¿comerte? -. Pensó unos momentos el mayor, para luego responder. - Si, te comeré, pero no de la manera que piensas… Serás mi pareja y vivirás conmigo en mi casa -. Dijo sin dudar, tomando al pelirrojo de la muñeca.
El pequeño confundido, empezó a procesar lo que acababa de decir aquel ser…
sin oponerse,
pero tampoco con una respuesta
Se dejó guiar por aquella cosa…
Los del pueblo decían que lo que fuera que habitara en ese bosque, mató y devoró al joven…
Otros dicen que sigue vivo, que aquel ser se enamoró de la belleza inigualable del pequeño joven… y por eso, durante los siguientes años no hubo nada anormal… se alargó… así por unos 100 años más…