Jamás había creído que eso de que del amor al odio solo hay un paso. Hasta que lo conocí:
Mi nombre es Evie Clark y vivía en California. A mis amigas, Megan y Katherine, nos habían aceptado en la universidad de George Washington. Cuando estaba en mi primer año de universidad había ido a una discoteca con mis amigas y mientras disfrutaba me encontré con mi ex, James. En el pasado habíamos terminado porque él era muy celoso y manipulador conmigo, y al sentirme cansada de una relación tan tóxica terminé con él, pero jamás me había dejado tranquila. Al encontrarmelo allí no queriendo molestar a mis amigas me fui, pero él iba detrás de mí. Ya había visto mi coche pero por los nervios se me cayeron las llaves y James se aproximaba a mí. Aunque siempre había sido una chica alocada y extrovertida también tenía miedos, y aún recuerdo que cuando termine con él me abofeteó e intentó forzarme por dejarlo. Asustada empecé a mirar a todos lados y localicé a un chico que iba rápidamente hacía su auto. Desesperada y siendo la reina de las locas por huir de James fui corriendo hasta aquél chico y lo besé en los labios. Él correspondió al beso y yo me estaba derriendo, pero como mismo empezó la magia terminó, pues él me apartó y pude verlo. Estaba como quería, pues era puro músculo y muy alto, como metro novena de altura y los ojos azules y el cabello rubio oscuro. Mientras yo era pelirroja y de ojos verdes y aunque no era tan alta, ya que media un metro sesenta tenía un buen cuerpo. Vaya adonis de donde habrá salido, pensé, pero al ver bien su cara estaba ¿enfadado? Empezó a decirme fríamente si estaba loca mientras yo estaba avergonzada hasta que vi a una rubia mirándonos con odio y cuando está dijo que tan solo quería hablar con él y que rápido se olvidaba de una ex, estallé en furia. Cómo podía ser tan g4lip1llas? Dándome consejos de moralidad y buenas costumbres mientras él también me estaba usando para librarse de un ex por lo que le dije todo lo que pensaba de él y empezamos a discutir. Luego de perder no sé qué tiempo miré el busca de James y al ver que ya no estaba me fui. A la mañana siguiente les conté a mis amigas todo lo ocurrido y el encuentro con el señor Iceberg, pues su frialdad se compara con la de un Iceberg, pero las traidoras rompieron en carcajadas. Semanas después luego de ponerle una orden de alejamiento en contra de James logré que por fin dejará de molestarme y mis amigas y yo fuimos a una fiesta de fraternidad y allí me encontré con él señor Iceberg y cuando me vio nos miramos desafiantes durante no sé qué tiempo hasta que Megan me saco del trance y cuando me di cuenta él y sus amigos estaban frente a nosotras. Él señor Iceberg después de todo tenía nombre, Erick Kent y estaba junto a sus mejores amigos Max y Karl. Rápidamente sus amigos llamaron la atención de mis amigas y aunque Erick y yo no dejáramos de molestarnos mutuamente nos contaron que estaban estudiando administración de empresas, finanzas y arquitectura. Pasaron los meses y Megan terminó como pareja de Max y Katherine como la de Karl. Estaba muy contenta por mis amigas incluso si los chicos eran amigos de Erick. Aunque en el fondo les tenía un poco de envidia por haber encontrado el amor tan rápido. Pasaron los años y nos graduamos yo como publista, Megan como diseñadora de interiores y Katherine como periodista. Ellas seguían con sus novios mientras que Erick y yo solo teníamos relaciones pasajeras, seguíamos siendo enemigos declarados. Los tres abrieron su propia empresa de construcción "Golden Force" y no pasó mucho tiempo cuando se convirtió en la mejor empresa de construcción de todos los Estados Unidos. No pasó tampoco mucho tiempo cuando Megan y Max se casaron y detrás de ellos les siguió Katherine y Karl. Seguían pasando los años y ya habían formado sus propias familias, Megan y Max ya iban por el tercero mientras Katherine y Karl esperaban al segundo. Pero Erick y yo seguíamos odiandonos hasta que los chicos se cansaron y nos tendieron una trampa dejándonos un fin de semana sin coche en una bonita casa en la playa pero como estaba todo tan alejado no podíamos volver a pie y tampoco había señal para hacer alguna llamada. Básicamente discutimos, discutimos y discutimos hasta que no sabemos cómo terminamos besándonos y pasando la noche juntos. Después de eso pasaron semanas que ni siquiera hablamos para pelear. Una noche llegó a mi apartamento, pues necesitamos hablar, ya que nuestros amigos estaban sospechando de que algo pasaba. Él tenía ojeras y yo también estábamos hechos polvos y ni siquiera tuvimos que hablar ya que empezamos a besarnos y pasar la noche juntos. En aquel beso pudimos entender que nos odiabamos, más bien era todo lo contrario, nos amábamos, y que habíamos desperdiciado tantos años de poder estar juntos por culpa de nuestro orgullo. Después comenzamos una relación pero por el momento lo manteníamos en secreto, no sabíamos cómo decirles a nuestros amigos sin sorprenderlos. Una noche fuimos todos a una cena en la casa de Katherine y Karl y cuando yo salía del baño mi iceberg me arricono contra la pared y nos empezamos a besar y ahí nos vio la hija mayor de Megan y Max que salió corriendo diciendo a gritos que nos había visto besándonos y los demás al vernos tan colorados se empezaron a reír diciendo que ya sabían porque desde que nos conocimos teníamos una chispa entre nosotros y que éramos demasiado tercos como para admitirlo para nosotros mismos. En unos meses después nos fuimos a vivir juntos y no pasó tanto tiempo cuando me propuso matrimonio y feliz acepté, en unos meses nos casamos. Un año después de casarnos nos enteramos a través de un chequeó médico que estaba embarazada y a Erick solo le faltó ir a la luna y gritarlo de la felicidad que le provocó la noticia. En unos meses después tuvimos un niño que era idéntico físicamente a su padre y luego también en lo psicólogo. Dos años después tuvimos una niña que ella si es una mini fuego como yo. La empresa siguió creciendo y cada vez era mejor. Tres años después descubrí que estaba nuevamente embarazada, voy a matar a este hombre, pensé. Fui a la empresa a decirle, pues ya no aguantaba más sin contarle. Al llegar y saludar a los que estaban allí, me anunciaron y subí a la oficina de mi esposo. Eso sí mi iceberg es 100% frío en el plano laboral, por algo todos le tienen miedo. Cuando le conté que seríamos padres de nuevo fue directo hacía mí, me cargó y me dio vueltas en el aire y nos besamos felices. Cuando todos nos vieron al ser las oficinas de cristal se quedaron con la boca abierta, pues estoy segura que jamás habían visto a Erick así, que sería como ver a una gallina con dientes, muy improbable. Pasaron los meses y nació nuestro bebé, fue un niño con el cabello rojo y los ojos azules. Ahora estamos esperando a ver a quién se parece pues está claro que es una mezcla de nosotros, no como sus hermanos. Nos amamos, nos adoramos y hemos construido una familia grande y hermosa. Después de todo ¿quien dice que el hielo y el fuego no son buena combinación?