crecí en una familia humilde donde faltaban cosas materiales pero sobraba el amor,la unión y el respeto, por eso siempre pensé desde muy pequeña que era millonaria espiritualmente. Me consideraba una spersona tímida pero a la vez fuerte por que cuando me tocaba hablar lo hacía sin ningún temor, fui creciendo con ideales y sueños con la firme convicción de hacerlos realidad.
un 7 de Diciembre se cruzó en mi camino mi único y gran amor reprimiendo mis sueños y mis ideales haciendo que me fuera infiel a mi misma, me dedique hacerle feliz olvidando mi propia felicidad. Hoy después de 17 años me doy cuenta muy tarde que el amor no es siempre signo de felicidad y que aveces es mejor renunciar a él y es mejor hacerse feliz un@ mism@ y ya después si arriesgarse a entregarlo todo sin temor. Es irónico ver que aún así sigo colocando a otros antes que yo ( mis hijas) creo que no nací para hacerme feliz si no a los demás aunque me prioridad son mis hijas solo espero en Dios no ser desepcionada en un futuro.