Me enamoré de ella en una tarde a finales de julio que fuimos al cine; no fue amor a primera vista porque la conocía desde hace mucho tiempo y supongo que su bombillo siempre estuvo dentro de mí esperando a que ella lo encendiera, y aquella tarde en el cine, ella lo hizo.
No obstante, no estaba seguro de si quería tener una relación con ella, porque esto me había pasado anteriormente con otras dos chicas y a ambas les rompí el corazón. No me perdonaría a mí mismo romperle el corazón a ella, porque desde el día en que la conocí, siempre fue dulce conmigo. Entonces, esperé para estar completamente seguro de querer ver su sonrisa hasta el fin de nuestros días y más.
Fue muy tarde cuando estaba seguro de ello; ella estaba de novia con un idiota, y por más que unos amigos y yo se lo hicimos saber, ella lo amaba. Eso dificultó las cosas porque el bombillo no quiso apagarse.
Pero una noche de diciembre después de haber ido al cine, estaba de lo más tranquilo cuando ella me dijo que yo también le gustaba desde hace mucho tiempo; no pueden hacerse ni la más mínima idea de cómo me sentí aquella noche. Sin embargo, la felicidad no duró mucho, sólo un par de semanas.
Lo doloroso de esa primera parte fue verla en Navidad, se suponía que a ella le daría mi primer beso de noche buena y próximamente, mi primer beso en año nuevo. Su bombillo aún seguía encendido en mi corazón. Ella, no sabría decir cómo se veía, pero feliz no. Todavía seguía con el idiota y mi amigo me había contado que el idiota la engañó y por eso me dijo que yo le gustaba aquella noche.
Traté de apagar su bombillo y lo había logrado, porque varios meses después, estaba seguro de que había eliminado lo que sentía por ella. Hasta que un día llegó a mi casa con las cosas que le había regalado al idiota porque habían terminado. El bombillo volvió a encenderse, pero no porque estaba soltera, más bien porque tenía meses sin verla a ella y su esplendorosa sonrisa.
Después de varios meses hablando con ella, tuvimos una discusión que hizo que el bombillo se apagara nuevamente y no hablamos por mucho tiempo. Lo único que sabía de ella era por nuestro amigo en común, el cual me contaba las cosas que ella hacía, y no era nada agradable escuchar las cosas que hacía. Fumaba, se acostaba con el primer idiota que únicamente quería tener sexo con ella, etc.
Aunque un año después de decirme que yo le gustaba, nos reconciliamos y volvimos a ser amigos. Lo peor, que cada vez que la veía, el bombillo volvía a encenderse, y esta vez, no se lo dije a ella, pero sí lo hice al siguiente mes; tarde nuevamente, porque estaba de novia con otro tipo. Y ella me hizo una promesa, que estaríamos juntos cuando ella cumpliera dieciocho; el cumpleaños estaba a la vuelta de la esquina y en un par de semanas, terminó con ese tipo.
Antes del día de su cumpleaños, estaba súper emocionado, ya que luego de tanto tiempo iba a estar con la chica que ha mantenido cautivo mi corazón durante mucho tiempo; hasta había empezado a escribir una historia sobre ello.
El día de su cumpleaños llegó y ya teníamos todo planeado; el lugar y la hora. Nos veríamos junto con nuestros amigos en común en cierto punto luego de que ella saliera de clases. Pero nunca la vimos, sólo nos llegaban mensajes en los cuales ella nos decía que estaba en un bar y que, si queríamos, que llegáramos a ese bar, cosa que nos enfadó mucho y nos largamos de ahí sin ella.
Esa noche lo supe, luego de tantas razones que tenía para quedarme, así como razones para irme, esa noche me dio muchas más razones para irme que las razones para quedarme no fueron suficientes.
Esa noche el bombillo se volvió a apagar. Tomé una piedra y se la arrojé al bombillo para que este no volviera a encenderse jamás. Y así culminaba nuestra historia que jamás empezó. La liberé a ella de mí y me liberé a mí de ella. Lo más triste de todo esto, es que me hubiera gustado besarla, ¿saben?