“Aún sigo un poco incrédula de que pasara. Sólo han pasado cuatro semanas y sigo sin poder asimilarlo. Me asusta el tiempo que tardaré en superar esto. Sé que no es el fin del mundo, pero ella ya era parte de mi mundo y al marcharse, fue como si arrancaran una parte de ese mundo, que ahora tengo que volver a construir y reparar.
Lo peor de todo es que yo tomé la decisión de poner un alto y no continuar. Ella me había lastimado mucho y yo había sido paciente o tal vez muy estúpida. Y aunque una parte de mí se alegra de haberlo hecho porque era lo correcto, otra parte de mí se lamenta, no por dejarla ir, más bien, porque yo creía que era la indicada y me habría gustado que ella se hubiera esforzado más por apreciar todo lo que le dí.
Pero no pienso quedarme así siempre, sé que saldré, soy muy fuerte y aprendo de las experiencias. No sé cuando, pero eventualmente dejará de doler y de nuevo podré estar lista para recibir con los brazos abiertos a alguien que se quiera quedar. Porque si de algo estoy segura, es que ya no quiero que esto me vuelva a pasar. Ya aprendí.”