“No era la primera vez que terminaba con alguien, pero sí la primera que realmente me dolía. Tal vez en el pasado no supieron cómo romperme el corazón de la forma correcta (risas), pero él supo…y supongo que yo también supe por primera vez hacer lo mismo. Me dolió un chingo. Tardé varios meses en recuperarme y sé que él también.
No quería saber nada del amor ni tenía ánimos de conocer a nadie. Al inicio me dio un poco miedo que volviera a pasarme lo mismo, o peor aún, lastimar yo a alguien, porque sé cómo duele. Pero me di cuenta que no podía vivir asustado de relacionarme con alguien más y no podía cerrarme a las posibilidades.
Opté por aprender de esa experiencia y tomarla como enseñanza para mejorar. Aún sigo soltero, llevo dos años así, pero hace poco conocí a alguien y hemos salido algunas veces; ya no tengo miedo. Tampoco echo las campanas al vuelo, pero definitivamente tengo más emoción y ganas de intentarlo de nuevo, que miedo”.