“La mala noticia es que nada es para siempre. La buena, es que nada es para siempre y eso aplica también para el dolor”.
He llegado a la conclusión de que a nadie nos gustan las despedidas. Mucho menos esas que involucran a alguien que quieres demasiado y a quien sabes de antemano, que probablemente no le volverás a dirigir la palabra por x o y.
Y tal vez esto de las rupturas duele más por los recuerdos, los planes sin hacer y todo eso que se quedó en el tintero para terminar en el olvido. Resulta curioso cómo pasamos de compartir tanto con alguien, a esa funesta etapa en donde nos forzamos a olvidarle y tratar de aprender a vivir con ese espacio vacío, hasta que deje de doler y se llene con el andar de nuestra vida diaria otra vez.
Posiblemente ese sea nuestro trabajo, o uno de tantos: aprender sobre dejar ir a alguien y aceptar que a veces las historias, no terminan con un “felices para siempre” porque a veces, la única forma de ser felices es por separado y definitivamente, estas 7 personas que comparten su experiencia, saben perfectamente cómo se siente poner un punto final y volver a juntar todas sus partes rotas para sonreír otra vez.