--Entonces ¿Por dónde quieres empezar? --preguntó él, evitando la mirada de Peter, con sus ojos fijos en las hojas de tarea-- ¿Por esta actividad o...? ¡Oye! --estas fueron apartadas de sus manos, no tuvo de otra que mirarlo-- ¿Qué te pasa? Creí que haríamos deberes y…
--Eso mismo quiero preguntarte –Peter suspiró, y tiró las hojas impresas hacía detrás de su espalda, y se acercó a Alex-- Me llevas evitando hace más de dos semanas ¿Creíste que no me daría cuenta de ello? --se sentó pegado a él-- Necesito que seas sincero ¿Que te ocurre?
--No me ocurre nada –volvió sus vista a sus manos, respirando profundo, intentando no sonrojarse por la cercanía de Peter-- Yo solo…
Peter se quedó un momento en silencio, observando el rostro pecoso de Alex, que poco a poco se iba tornando rojizo, cuyos ojos no se atrevían a mirarle, sus manos unidas sobre su regazo, temblaban levemente.
Las imagenes de esa noche, pasaron frente a sus ojos.
--¿Fue por el beso? --preguntó abruptamente, haciendo saltar al pobre de Alex, ahora sí parecía que su rostro estallaría
--¡¿Qu-ué?! --chilló espantado, cayendo del sillón del susto-- ¡T-tú lo re-cuerd-das! --lo señaló acusatoriamente-- ¡Mentiroso!
Alex tapó su rostro totalmente avergonzado y temeroso, de haber sido descubierto tan fácilmente, con solo una mirada de este. Aunque era un poco obvio, después de todo, eran amigos de la infancia, conocían cada faceta del otro a la perfección.
--De verdad lo siento --se disculpó rápidamente Peter, viendo a su reacción tan temerosa, muy su pesar, sonrió--¿Cómo olvidaría cuando mi sueño fue cumplido, aunque fuera solo por un muy breve momento? --suspiró Peter, casi soñador con la mirada perdida-- Lo recordé después que te marchaste de casa, y no pude ser más feliz de hacerlo.
--¿A qué...? --desde el suelo observaba a Peter, como sus facciones se suavizaban y se volvían dulces como la miel, como sonreía distraído, con sus mejillas sonrojadas muy levemente-- ¿A qué te refieres? --por fin pronunció sus labios
--¿No es obvio? --preguntó este, sorprendido y confundido-- Pensé que ya lo sabías y... ¡Enserio, perdón!
Lagrimillas empezaron a escapar de los ojos de Alex, sobre su piel rojiza, a la vez que una temblorosa sonrisa se formaba en sus labios, su corazón se aceleraba, sus sentimientos se aliviaban.
--¡Intenté decírtelo! --se sentó Peter en el piso, tomando las manos de Alex entre las suyas, casi desesperado-- ¡Mil veces quise! Pero no tuve el valor para mirarte a los ojos, y decirte la verdad --sus ojos brillaban aún más de lo acostumbrado, sus palabras escapaban como cascádas-- Cuando te vi en la fiesta, no puede evitar besar ¡Yo lo...!
Su boca fue silenciada, sus palabras en su garganta se apagaron aliviadas, a la vez que su cuerpo se congeló en su lugar.
Muy rápido, casi tan rápido que no lo terminó de sentir, Alex lo besó, un suave y efímero toque, con gran poder.
--¡Me gustas mucho! --gritó este, con sus ojos fuertemente cerrados y las mejillas ardiendo como si estuvieran en llamas-- ¡No quería que te alejarás de mí! ¡Por eso no dije nada! ¡Y prefería apartarme antes de que fuera tarde! ¡Yo pensé que solo me veías como un amigo y yo...!
Esta vez, él fue callado, sintiendo sus rostro estallar.
Se apartaron, más no se separaron, con las manos unidas aún sobre sus regazos, los ojos fijos en el otro, mientras sus corazones golpeaban alegremente el pecho de sus portadores, casi al mismo tiempo.