Nos conocimos en un soleado día de marzo o abril, cuando el calor del Caribe, se hace aún más intenso. Él, un hombre alto, no tan guapo, pero varonil y elegante; a la vez, algo tímido y con mirada triste.
No sé atrevía a mirarme mucho, fue todo un caballero cuando estuvimos un rato solos en el automóvil, mientras mi amiga, entraba a la agencia bancaria a hacer algunas gestiones financieras.
Enseguida me atrajo su manera de comportarse conmigo, además de sus atenciones y detalles, que ya hacía rato venía dándome a través de una red social, por dónde nos encontramos.
Así, fue creciendo nuestra relación, solo en conocimiento de nosotros dos, sin que el mundo interviniese; hasta que llegó el momento de hacerla pública, ahí comenzó todo el camino difícil....
Me tocó decidir, entre lo que querían otros de mí y lo que yo quería para mí, el mundo se nos vino en contra, pero al final lo elegí a Él y la vida ha sido dulce y maravillosa, con los conflictos habituales en toda relación, pero con la certeza que después de todo, frente a cualquier situación, ahí está, a mi lado, ayudándome y recordándome que siempre con la ayuda de Dios, podemos alcanzar nuestros sueños y metas.