A lo largo de nuestra vida conocemos a varias personas, unas buenas, otras no tan buenas y otras realmente malas.
Tenía una relación de casi 4 años, él era una persona super bonito conmigo, mi familia lo ama y yo conocía a su familia. Y como en las relaciones teníamos días buenos y días malos nada del otro mundo o de qué asustarse.
Tenías muchos planes juntos, a futuro, vida juntos y el felices por siempre; yo así lo sentía. Nosostros teníamos planeado viajar a visitar a su familia y pasar el 14 de febrero fuera del país. Y él se adelantó porqué yo tenía un contratiempo en el trabajo y viajaría una semana después. Hablábamos todos los días y yo estaba haciendo todo lo posible para llegar lo antes posible y pasar más tiempo juntos y entonces un día 12 de febrero a las 10 de la noche estábamos hablando normal, diciéndo que me extrañaba, que me amaba y entonces llega un mensaje de él:
–Amor, tenemos que hablar.
Yo en mi ignorancia y sin saber nada respondí
–Si, dime.
Y él solo me puso
— Ya no me siento cómodo con esta relación y quiero dejarte.
Un simple mensaje, unas cuantas palabras y mi alma, mi corazón y mi vida se fueron a un hoyo lleno de dolor y desconcierto, empezó a pedir explicaciones a pensar que era una broma y él solo ignoro mis mensajes y fue a dormir.
No saben lo que sentí, el montón de incógnitas que llenaron mi mente ¿yo fuí la causante? ¿yo tuve la culpa? ¿porqué me hizo esto? ¿cómo? ¿Qué hice mal? ya saben todo eso.
Pasé la noche llorando, pensando en todo lo que hemos pasado. Llegó la mañana y él respondí todos mis mensajes con unas simples pero dolorosas palabras
— No podemos seguir dándole largas a algo que ya no tiene futuro. Ya no siento lo mismo.
Eso señores, me mató y envío a mi corazón a un infierno puro.
Pasé días, semanas llorando, pregunadome el ¿porqué? de todo lo sucedido.
Solo les puedo decir que lloren, lloren mucho, suelten todo lo que tienen por dentro, y sobretodo no se culpen porque la finalización de una relación. Amarse y sanar es lo más importante.