Había una vez un niño que... tenía vulva, este niño era un pequeño para darse pues aún le gustaba saltar en los charcos de agua y perseguir a las aves, aún no comprendía que nunca alcanzaría a esas aves.
Un día los padres de Henry decidieron contratar a una nana para el y su hermano pero está niñera no siempre estaba en casa ya que también tenía que cuidar de su maliciosa hija, luego de una charla con los padres de Henry la nana llevo a su hija de mismo nombre; Andrea llamaban a la mayor y Andreita a la menor, el tiempo pasaba y este niño vestía siempre en vestidos rosados y con flores a petición de la madre la cuál adoraba a su hija mayor, siempre risueña Andreita se fue acercando a el, hablaban sobre los pájaros, las mariquitas, las mariposas, el café, la escuela, entre otras cosas. Pero sus pláticas no duraban mucho ya que ambos tenían diferentes turnos de la escuela, aunque el verano llegó y ambos se veían a diario.
Jugaban a la muñecas, cada cual con el rol que le tocaba, el padre siempre llegaba cansado pero amoroso recibía a la madre es sus brazos con besos y caricias. Luego de ver un documental sobre fotografía Henry propuso jugar a esto, Andreita posaba delante de este como una estrella.
Los besos se estaban volviendo reales y también los juegos que ya no parecían simples juegos.
Las dos madres se maravillan al ver lo buen "amigas" que eran.
Antes de que el verano acabará Henry le dijo a aquella dulce niña que era extraño estar cerca de ella y ella solo respondió con un
-para mí también es extraño, pero me gusta, en la escuela e visto como otros chicos se dan besos dicen que son novios, seamos novios.
Aún ninguno comprendía del todo esas palabras pero aceptaron, el verano termino.
Ya no se veían mucho pero aún la promesa seguía. Andrea y su hija dejaron de llegar así que los padres del chico las fueron a ver, la sorpresa fue mucha al encontrar a ambas con golpes, el padre de aquella niña era un alcohólico golpeador. Andrea solo se pudo disculpar por sus faltas y dijo que se iría de allí con su hija lejos a dónde ese hombre no las encontrará, ambos niños estaban en el pequeño patio
-¿que es eso?- preguntó Henry mirando un fruto extraño
-es una piña, la piña está debajo y esto es la flor- contestó sonriente, tan sonriente como siempre
-¡en serio!
-si no me crees, sacala de la tierra
Ambos niños comenzaron a desenterrar el fruto, poco a poco na piña salió a la superficie.
Los dos recibieron regaños.
Era bueno hacer travesuras con Andreita, solo recuerdo que se fue sin más, aveces la extraño.