Cuando estaba en la escuela, cambié mi género en las redes sociales de femenino a masculino, principalmente para evitar el acoso, y entonces conocí de alguna manera a una chica.
Con una especie de sexto sentido, sentí que esta chica era especial para mí, y con la presión de la escuela en ese momento, por defecto me convertí en un chico y me mantuve atenta y cuidé a esta chica, recordándole que se pusiera más ropa cuando hacía frío, así como escuchando sus quejas, etc.
Luego intercambiamos fotos.
Le envié una foto de un chico guapo del colegio que parecía encantador cuando tocaba el piano.
Sin duda, ella también se enamoró de este chico.
Así que ...... empecé mi primera relación en línea.
En ese momento se sintió fresco y excitante porque las chicas son las que más saben qué tipo de pareja quieren, sencillamente, diseñada a su gusto. Le dije todo tipo de palabras de amor, y esa chica se lo creyó.
Con el paso del tiempo no se conformó con las fotos y quiso hablar por teléfono, lo que me amargó un poco. Estaba un poco cansada del juego de fingir ser otra persona, así que me sinceré con ella.
Pero la historia no terminó ahí.
Le dije que aunque fuera una chica me seguía gustando y quería cuidar de ella.
De hecho, en ese momento sospeché que me gustaba mucho y quise darle otra oportunidad. No sé cómo se sintió ella al respecto, pero el resultado fue que se quedó callada durante un tiempo y luego me aceptó así.
Me pidió una foto real mía y se la envié.
Así que nuestra relación comenzó de nuevo.
Cuando se me pasó la novedad y se acercaban los exámenes, me estaba irritando y fue entonces cuando me dijo que me enviaba un regalo, que resultó ser un anillo. En el momento en que abrí la caja decidí que quería terminar la relación con ella.
Después de romper con ella, borré sus datos de contacto. Pero de vez en cuando me enteraba por amigos comunes de que ella se sentía desgraciada durante ese tiempo y quería recuperarme.
Entonces abrí ese correo electrónico que hacía tiempo que no usaba y descubrí que me había enviado muchos correos electrónicos diciendo que me echaba de menos y que tenía un nuevo novio y pensaba olvidarse de mí.
Me sentí aliviada, pero ya han pasado cinco años y cada año, en mi cumpleaños, me ha enviado un correo electrónico para desearme un feliz cumpleaños, de modo que me recuerda de nuevo cuando estaba a punto de olvidarla. La carta más reciente me llegó la semana pasada, cuando me dijo que ella rompió con su primer novio muy pronto y que ni siquiera se habían besado porque no podía aceptar que tal vez le siguieran gustando las mujeres, además de que nunca se había olvidado de mí hasta ahora.
Me sentí muy culpable por hacerse daño por una broma que hice. Aunque no puedo hacer nada para darle una respuesta, quiero armarme de valor para contactar con ella y pedirle perdón.