Era un día como cualquier otro, estaba cansada y aburrida. Estabas a mi lado, eso era lo único raro, por lo regular me evitaba, como si de una peste se tratará. Te quise en el pasado, nuestro amor se ha esfumado y entonces dijiste:
- ¿Puedo? -susurraste cerca de mis labios.
Pediste mi permiso para poder profanar
mi corazón, para hacer caer mis barreras y poder liberar mi recluso sentir. Ni siquiera salió mi voz, solo pude cerrar el espacio que quedaba entre nosotros, queriendo que esto no fuera más que un sueño, una ilusión mía, pidiendo tu amor, porqué si no lo era, dolería, dolería como nunca me dolió.
Tú ya amabas a alguien, tú ya tenías a la dueña de tu corazón y aunque me doliera, tenía que aceptar y dejarte ir, a pesar de amarte al nivel del mar.
Solo es mi sospecha, mientras tú besabas mi cuerpo con amor, ella te buscaba, tal vez solo eran ideas mías...mi amor por ti me cegaba, me dolía, me lastimaba.
Quiero volver el tiempo atrás y preguntarte si fue un impulso, si fue tan solo mi sospecha, si debes tu corazón a alguien más. Quisiera ser la dama a la que llamas con tus delicados labios, quisiera ser...
Pero, mi amado, el tiempo se ha acabado, ya no te quiero amar, ya no quiero sentir lo que siento por ti. Encontré consuelo en otros brazos, en otros labios, me di cuenta que a pesar de no ser un rayo de luz, brillo a mi forma, a mi tiempo y a mi ritmo.
Pero que trágico es, él también debe su corazón a otra mujer; ¿por qué será que no llega a su fin?, ¿es acaso tan difícil dejarte ir?
Solo quiero ser libre, quiero amar a alguien, quiero que me amén a mí también, quiero ser la debilidad de alguien, quiero ser la felicidad de alguien.
La noche había caído, vagaba por la calle, no sabía que buscar, tampoco anhelaba encontrar algo.
- ¡Hey! - grité fuertemente
Te vi corriendo, alejándote de mí, me encontraba con tu silueta, te llevabas mi bolso, mi dinero y mi corazón.
Me senté en el suelo, me puse a llorar, no podía creer lo mala que era mi suerte, escuché los pasos detenerse y tú volver a mí, te disculpaste y sonreíste con sinceridad, sereno como solo tú sabes.
En cada momento en el que intente amar a alguien nuevo, no me lo permití, pues siempre mis pensamientos iban dirigidos a ti, te quiero tanto, qué no puedo dejarte ir, tal vez sea un capricho, uno sediento de tu calor, de tu amor, de las miradas que me lanzan tus "te quiero" hechizantes, pero cuando dije: Te amo, tu sonrisa se desvaneció.