Eran vísperas de Navidad, yo estaba en la casa de mi hermana pasando vacaciones con ella y mi sobrino. Era un vecindario agradable, ahí la gente convivía con todos los vecinos; ese día los niños que vivían cerca me habían invitado a jugar junto con mi sobrino, a un juego que se llama polis y ratas.
Estábamos todos jugando, yo era la niña más grande que se veía, tenía 15 años y los demás no pasaban de 10; pero aún así nos divertimos mucho.
Corríamos por todas las calles, yo trataba de huír para que no me alcanzaran, pero de repente alguien tocó mi brazo; obviamente pensé que era algún niño que quería atraparme, pero no era así... cuando volteé a mirar quién me había tomado, me di cuenta de que era un muchacho quién sujetaba mi brazo. Jamás lo había mirado, él no estaba jugando con nosotros, entonces el muchacho preguntó mi nombre y luego yo el de él. Así fue como supe su nombre, pero luego de eso yo quise correr; a mí me habían enseñado a no hablar con extraños, y él era totalmente un desconocido.
Me aparté de su lado y seguí jugando, pero no quedó conforme con saber solo mi nombre, entonces me persiguió por algunos cinco segundos, hasta que me alcanzó de nuevo y me pidió mi número; a lo que yo le dije que no tenía, era una mentira que había inventado, pero es que me daba un poco de miedo pasárselo.
Después de Navidad y de año nuevo, regresé a mi pueblo natal con mis papás y mis demás hermanos; las vacaciones habían terminado y tenía que volver a mi escuela. Después de eso, confieso que no dejaba de pensar en ese chico, sólo sabía su nombre "Jaime", y eso rondaba por mi cabeza a todas horas. Pasaron exactamente tres meses, en los que no podía ni hacer mi tarea, porque solo pensaba en él, ya hasta tenía todos mis libros grafiteados con ese nombre.
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El dia 17 de marzo, era cumpleaños de mi sobrino, y mi hermana iba a hacerle una pequeña fiesta, entonces yo estaba súper emocionada porque iba a ir de nuevo al lugar donde había conocido a ese chico. Se suponía que me iba a quedar toda una semana allá, pensé que era el tiempo perfecto para buscarlo de nuevo y hablar con él.
Pasaron varios días y yo aún no lo había mirado, pregunté a los demás niños que si conocían a un chico llamado Jaime, a lo que todos me respondieron que sí, y otros me dijeron que si preguntaba por él a cualquier persona me dirían hasta donde vivía; al parecer era muy conocido en el vecindario. Aún así no pude verlo ni un solo día...
Luego de una semana, se había llegado el día en que yo tenía que volver de nuevo a mi pueblo, no quería hacerlo sin antes verlo, estaba triste, muy triste, pero no podía hacer nada más, solo aceptar que había cometido un gravísimo error al no quererle pasar mi número la primera vez que él me lo pidió.
Ese día me bañé y me puse una ropa bonita, me maquille y estaba lista para irme, cuando salí a la calle un ratito para observar por última vez el lugar, entonces lo miré, y en ese momento creo que la presión se me bajó, sentía floja las piernas y mi corazón latía con mucha fuerza.
Él estaba trabajando a dos casas de donde yo me quedaba, por suerte mía había un vecinito que se llevaba muy bien conmigo, y le dije que si me hacía el favor de pedirle a ese muchacho su número le iba a comprar algo de la tienda. El niño rápidamente fue hasta donde el muchacho se encontraba, pero cuando llegó conmigo de nuevo, me dijo que no había querido pasármelo, pensé que tal vez merecía ese rechazo por haberlo rechazado antes. Entonces me tuve que ir a mí pueblo sin conseguir su teléfono, pero estando ahí, se me ocurrió la gran idea de buscar en Facebook personas con el nombre de Jaime; eran miles y miles de personas con ese nombre, pero alguien enamorado es capaz de todo, no?
Estuve revisando mas de 50 perfiles en Facebook, hasta que por fin, me encontré con un perfil que a la primera vista supe que era mi chico, el chico que me traía loca, el que tanto había buscado.
Lo agregué y rápidamente le mandé mensaje, le dije quién era y todo lo que había echo para encontrarlo. Comenzamos a hablar, a conocernos más a fondo y luego de tres meses, él y yo nos hicimos novios. Era algo que me costaba mucho creer, por primera vez me había enamorado y había sido correspondida.
Pasaron seis meses en los que él y yo éramos novios a escondidas, estábamos esperando que yo cumpliera los 16 años para presentarlo con mi familia, y de nuevo en navidad y año nuevo, me tocó verlo, pero esta vez pude abrazarlo y darle unos cuantos besos; para ese tiempo acababa de cumplir años, y al llegarse el mes de enero decidimos hacer nuestra relación oficial; lo presente con mis papás y toda mi familia.
Éramos muy pero muy felices juntos, y de vez en cuando recordábamos ese día en el que nos habíamos conocido, no parábamos de reír, y de hacer bromas al respecto.
Creo que todo lo que pasé para estar con él, fue algo muy lindo porque a pesar de la espera y la desesperación, al final pude encontrarlo y estar juntos.
Esto fue algo que realmente me pasó, y hoy hace cuatro años que cuento con su linda amistad y sobre todo con ese gran amor que ambos tenemos hacia el otro.