Todo lo que inicia tiene su final, un final triste y real, o un final feliz como en los cuentos que tanto me gustaba leer en mi niñez, pero que definitamente, el final llega.
Para mi, era el chico más guapo que había visto, su piel morena, sus prominentes piernas y ni decir de su trasero, tenía unos glúteos envidiables y muy sexys, su altura y lo que más interesante lo hacía, eran su particular forma de vestir, su vestuario exaltaba su cultura africana, y el tono ronco y masculino de su voz, era excitante escucharlo hablar.
Lo conocí en una sala de espera de un instituto, estaba esperando que el televisor me mostrará en que salón tenía la siguiente clase, ah ese primer encuentro él no lo recuerda. Él entro a la sala, se sentó junto a mí y nuestras manos se tocaron, pensé que el necesitaba algo, sin embargo solo sonrió y empezó hablarme en un lenguaje diferente, luego me enteré que era un idioma de una cultura africana. Fue un flechazo, amor a primera vista para mí, porque no le entendí absolutamente nada pero no pude evitar mirarlo hasta que desapareció de mi vista, me volví una acosadora, lo perseguía en cada cambio de clase, lo buscaba y cuando muestras miradas se conectaban, él sonreía creo que hubo una conexión mística.
Coincidíamos en varias clases algunas eran virtuales otras presenciales. Nuestro romance inicio cuando tuvimos una clase y nadie llegó, ni el profesor ni los otros compañeros, estábamos los dos, al principio fue un momento incómodo, porque no sabíamos de qué hablar... me preguntó si estaba bien y no sé cómo sucedió pero esa tarde le dí mi número celular, así comenzó nuestra comunicación, nos escribiamos día y noche, ese hombre era adictivo, jamás me sacie de él, de sus conversaciones, obvio.
Recordar es vivir, hoy revivo el amor que nos sentimos, el amor es dulce y la etapa de la conquista es lo mejor, no solo en el noviazgo, sino en cualquier tipo de relación. Me enamoré locamente, nos hicimos novios una noche de Octubre, bailamos hasta la madrugada y nos embriagarnos de locura, porque aquella noche ni bebimos, corrimos, gritamos y así iniciamos a construir nuestra historia de amor.
Todas las noches hablábamos, el tiempo se detenía cuando estábamos juntos, hasta largas horas de la noche mirábamos las estrellas, vivimos momentos románticos, uno de ellos fue cuando abrazados bajo la lluvia nos juramos estar siempre juntos. No necesitábamos comida, ni bebida, juntos lo teníamos todo. Si, la cursilería de la primera etapa del enamoramiento. Fueron muchas las noches que pasamos sentados mirándonos el uno al otro, admire y admiro su intelectualidad, su belleza exterior e interior, la visión amplia de la vida y del presente.
Cuando estás en la burbuja de la conquista no te das cuenta de que hay muchos factores que inciden y que estás viviendo un espejismo y que todo es una escena bien preparada. Un mercadólogo decía que siempre nos estamos vendiendo, le ponemos precio a lo que somos, en eso era experto él. Si tuviera que relacionarlo con una profesión u oficio, sería la actuación, es el mejor actor, un actor de teatro, cuando estaba conmigo delante de nuestros amigos era como si iniciará una función, imaginariamente subieron el telón, él como protagonista hacia su mejor papel, se debía a sus televidentes, era impecable, el príncipe azul que cualquier mujer hubiese soñado, pero cuando no había público era una realidad cruel, lo asimiló a un golpe contra una pared fría y vacía.
Un suceso muy particular fue las múltiples infidelidades, las cuales me enteré luego de haber terminado, mi chico, el que tanto amaba era poliamoroso porque el repertorio que usaba conmigo lo utilizaba con otras mujeres, si, las mismas palabras que me decía, se las decía a ellas, como un libreto.
Por un tiempo terminamos, pero como a las mujeres nos encanta salvar a hombres indefenso, los hombres no necesitan ser salvados de nada, y de nuevo caí en sus redes. Esa reconciliación fue para un agosto, jamás los vientos fueron tan temibles como aquel agosto, las rosas florecieron al lado de los jardines y en los separadores de las vías, entre julio y agosto las flores tomaron vida propia, lo recuerdo porque ví en varias ocasiones esas flores cuando había un cambio de semáforo. Decidí perdonarlo, jugarme el todo por el todo y apostarle al amor.
Salimos por varios meses luego él tuvo que viajar a otro país, recorría varias horas para visitarlo, nunca vi lágrimas tan sincera como las que derramamos los dos en cada una de nuestras despedidas, cada tres meses nos veíamos. Durante nuestro noviazgo a distancia hablábamos de manera axfixiante por celular, la madrugada llegaba y nosotros éramos felices hablando. Creí en él, luche por él, lo amé incondicionalmente de día de noche, en esos días tristes, en los días de colores, siempre estuve para él pero nunca fue suficiente, para él nada fue suficiente.
Nuestra relación duro mucho tiempo, no quiero recordar el tiempo exacto porque es un sin sabor amargo, ahora somos amigos y si se preguntan si llego el final o no, la respuesta es ... hubo una transformación, él tuvo relaciones con muchas chicas estando conmigo, ser infiel era como un hobby para él, aunque no me daba cuenta, pero un día descubrí su engaño, aquel día entendí que sería una tonta, si me iba a amargar por sus acciones, entonces decidí transformar nuestra relación, fuimos padres de una hermosa niña pero siendo amigos, quería ser madre y él era lo único disponible, sin embargo deje de amarlo y "nuestro amor" llegó a su fin, aunque él me dijo que estamos en un descanso en nuestra relación, yo le dije no, todo terminó.