Me llamo Max, tengo 29 años y trabajo en un almacén de suministros eléctricos y, aunque no es de lo mejor me deja suficiente dinero para mí solitaria vida, bueno, lo era,hasta que conocí a Kai...
Fue hace aproximadamente un año,estaba recostado en mí habitación alquilada mirando una vieja y aburrida película de vaqueros cuando alguien golpeó mí puerta. Al abrirla, inmediatamente un sujeto entró desesperado y corrió hacía mi baño sin emitir ni una palabra, perplejo corrí tras él y le dije que demonios estaba haciendo, me respondió rápidamente que necesitaba ocultarse mientras se lavaba torpemente el rostro y las manos en el lavabo. Note que estaba agitado y el agua sucia que caía de él era roja y brillante.
No sé porqué,pero le permití quedarse esa noche,tal vez por lo pálido que se veía y por el sentimiento de desesperación que me transmitió. La noche era bastante calurosa y le invité unas cervezas mientras le preguntaba que le había ocurrido, me contestó que no estaba muy seguro pero que sea lo que sea que haya pasado fue en defensa propia. Supuse que había sufrido algún robo o ataque así que decidí no preguntar más por esa noche y dejarlo quedarse en el sofá,"solo por hoy" le dije y asintió lentamente sin responder.
Al otro día desperté temprano decidido a decirle que lamentaba su situación pero que debía irse,pero antes de hacerlo noté que ya no estaba y en el lugar donde durmió tan solo había un poco de sangre seca y pisadas con barro seco. Mí día transcurrió cómo siempre, clientes molestos,señoras que piden "firulitos" "socotrocos" y demás, ashh es tan frustrante perder el tiempo tratando de adivinar que piezas necesitan pero en fin, aunque quiero no puedo quejarme y debo atender pacientemente sus necesidades y pedidos. A la hora del almuerzo cruce la avenida para comer unas rebanadas de pizza en el pequeño puesto de comida rápida y, mientras fumaba un cigarro para bajar la comida pensé repentinamente en el extraño sujeto de la noche anterior. No sabía nada de él,ni siquiera me atreví a preguntarle su nombre y a el no le pareció necesario decírmelo. Me resultaba extraña su situación pero en cierto modo sentí una especie de familiaridad con él aunque no hayamos intercambiado muchas palabras. Volví sin ganas al trabajo rogando que sea la hora del cierre para volver a mí feo departamento y poner la malla de alambre en la ventana,los mosquitos me tenían harto, pero mí viejo y fastidioso jefe arruinó mis planes y me encargo limpiar la bóveda de repuestos sin importarle que llegara tarde a casa.Lo hice insultandolo a cada segundo en mí mente,era un negrero que pedía más de lo que daba pero no me quedaba otra opción. Llegué tarde a casa,prendí la tele en cualquier canal y me fui a dar una ducha fría para aplacar el calor. Me tiré en la cama sin siquiera hacerla, abrí una cerveza y me puse a mirar la repetición de la pelea de boxeo de la noche anterior,no se cómo fui tan estúpido como para olvidarla. Encendí un cigarrillo mientras insultaba a los payasos de la televisión por dar tan mediocre espectáculo y en ese momento el maldito extraño entró corriendo a mí departamento sin tocar como si fuera el dueño y señor de la cueva. Iba a darle una paliza por atrevido pero al verlo no pude reaccionar. Estaba empapado en sangre y sudor y al verme perplejo solo volteó y se metió al baño. No supe que hacer,si enfrentarlo,salir corriendo o llamar a la policía,pero esto último fue descartado de inmediato porque años atrás tuve problemas con la ley y no necesitaba meterme en más líos, así que, como un imbécil, decidí esperar a que saliera y me diera una explicación. Abrió la puerta con total confianza,se sentó en el sofá y solo me preguntó mí nombre. "Soy Max"- respondí, -y creo que merezco una explicación ". A pesar de la situación tan descabellada me encontraba nuevamente en calma. El extraño me confesó su nombre "Kai" y no fue lo único que me confesó. Había matado a un tipo, y para mí sorpresa no solo esta noche,sino la anterior también y pretendía seguir haciéndolo todas las noches que pudiera hasta acabar con las personas que interfieran en sus planes. Quedé enmudecido ante su confesión y su mirada tranquila pero esa misma mirada a la vez me transmitía un sentimiento de piedad con él. Muchas veces lidie con gente entrometida que no hacía más que fastidiarme y utilizarme, así que, sin justificarlo, entendí sus razones. Sentí curiosidad y lo interrogue,pero no quiso darme muchos detalles,solo quiso tranquilizarme diciendo que era gente que realmente lo merecía,y realmente lo logró. Me pidió un favor y acepté,consistía en dejarlo pasar solo las noches en mí departamento y se iría en las mañanas prometiendome una recompensa cuando culminará su último acto,no dijo la palabra "dinero" pero lo supuse y aunque sabía que era arriesgado acepté, ya que lo necesitaba, en fin, quién era yo para juzgarlo? pero le advertí que no intentara matarme porque tenía un arma bien escondida y no dudaría en usarla en mí defensa,pero solo río y acotó que jamás lo haría con el único "amigo" que le tendió una mano sin señalarlo.
Así transcurrieron los días, fastidiosos y deprimentes,y las noches,pese a tener a un asesino en casa se volvieron más interesantes y divertidas, yo no preguntaba y el no decía nada,pero reíamos de cosas sin sentido,bebiamos,fumabamos,y al otro día cada cual hacía su vida sin meterse en la del otro,lo único que sabía era que muchas noches ni siquiera se dedicaba a matar a nadie,solo vagaba por ahí sin rumbo hasta la hora de volver para dormir.
Todo iba de maravilla,empecé a considerarlo realmente mí amigo y me caía bien su forma despreocupada de ver la vida, "hay que vivirla y borrar de ella a los que quieren hundirte" solía decir.
Así paso casi un año, nuestra amistad creció muchisimo,solo que había cosas de las que no podíamos hablar.Todo iba bien hasta que todo se desmoronó...Una noche no volvió a casa, comencé a preguntarme si alguno de sus enemigos pudo defenderse de él y si aparecería tirado en alguna alcantarilla con una puñalada o un tiró en la cabeza en algún momento. Realmente una sensación de vacío me invadió,empezó a volverse parte de mí,sin sonar como un marica,sin sentimientos raros o románticos ,para nada,era una persona extraordinaria que me hacía feliz. A eso de las 3 de la mañana ya resignandome a qué tal vez no volvería a verlo intente dormir pero me costaba, no hacía más que pensar con preocupación en que le habría ocurrido. Me levanté, prendí un cigarro y "por las dudas" bebí una cerveza en su honor. Prendí la tele y en el canal de noticias anunciaban el asesinato de un tipo en mí barrio. Preste atención de inmediato pensando que se trataba de mí amigo Kai y rogando que no lo sea,era el único amigo que había tenido en toda la vida pero quedé sorprendido al ver qué se trataba de mí jefe, el viejo decrépito de Gómez.Lo habían degollado y le habían robado el dinero de la recaudación del día,todo sucedió poco después de que terminara mí jornada, cuando él estaba cerrando la tienda. Tuve una sensación de alivio al ver que no era Kai pero si bien lo odiaba no le hubiese deseado un final así al viejo.Me dormí mirando las noticias hasta que una fuerte sirena de policía inundó las calles bajo mí departamento,"buscan a Kai, si eso es" me dije a mí mismo preocupado. Mire por la ventana y estaban apuntando sus reflectores hacia mí departamento.No entendía nada,se enteraron de que Kai se refugiaba de sus crimenes aquí?
De repente un policía grito por el altavoz mí nombre, ordenando que me asome con las manos en alto mientras otros subían rápidamente hacía mí pequeño departamento. Obedecí nervioso y confundido,la gente pese a ser las 4 y media de la mañana empezó a salir de sus casas a observar y cuchichear lo que ocurría. Mientras que con las manos en alto miraba al policía que me apuntaba, de una patada derrumbaron mí puerta y me tiraron al suelo violentamente. Uno me sostenía y otros 3 registraban mi habitación. "De que se me acusa?" pregunté con inocencia,pues no había hecho nada malo,o al menos nada NO tan malo y me dijeron que de una ola de asesinatos. "No puede ser,Kai me acusó a mí!" pensé devastado y en ese momento mientras los policías daban vuelta todo mí cuarto apareció Él. Se agachó y acarició mí pelo riendo. "Qué diablos haces? " comencé a gritar "El es el culpable, me amenazó para que no lo acusara" gritaba con todas mis fuerzas pero me ignoraban como si no vieran al culpable lleno de sangre riendo ante ellos. En ese momento empezaron a encontrar ropa con sangre,dinero, zapatillas y más pruebas en mi contra escondidas por todos lados, mientras me gritaban que pasaría mucho tiempo en prisión. Pero de dónde habían sacado todo eso? Él quería culparme a mí y sembró pruebas falsas, no podía creer que me estuviera haciendo esto a mí! estaba desesperado!
Comencé a llorar pataleando sometido en el piso mientras Kai solo reía como un desquiciado ante todos nosotros sin que nadie pareciera oírlo, le dije con un hilo de voz agonizante: "por qué me haces esto?" el solo se inclinó nuevamente me mostró la sangre del viejo que empapaba mí ropa y me dijo: querido amigo,esto lo hicimos juntos!" y me guiño el ojo justo antes de desaparecer de mí cabeza...ahora que lo sé no me importa porque sé que volverá....