Circe Lakewood...La bruja de la Inquisición
Era el año 1726, la francia de la Inquisición, miles de mujeres en menos de la decada habian perecido ante un corrupto sistema gobernado por hombres que eran los mismos que de misma forma explotaban sexual y psicológicamente a las mujeres sumisas, claro por ellos aquellas mujeres poderosas, las indomables e independientes eran señaladas como brujas... y su destino era inevitable.
Circe Lakewood era la hija unica del panadero del pueblo, era alta fuerte de un hermoso cabello ébano como la noche y de penetrantes ojos verde gato... verde esmeralda... era la hija de Artur Lakewood, respetable viudo quien al nacer su hija se le murio la esposa, y dedico 20 años a criar y cuidar solo a su hija.
Circe era una hermosa chica de cabellos negros y de unos ojos verdes muy misteriosos, desde niña habia tenido una fascinación por el mundo de la herbolaria, sin embargo y aunque era brillante en la medicina natural, al ser mujer se le negó la educación y una carrera en medicina que era la única forma en que una persona podía usar las hierbas medicinales.
Eso le habia frustado un poco, eso y el hecho de que ya a sus casi 21 años no habia querido casarse a pesar de tener muchos pretendientes.
- Circe, hija mia- exclamo Artur- ¿No piensas darme nietos al menos?
- ¡Padre mío, Ni Dios mande!- reia Circe con la sonrisa mas bella del mundo.
Circe sabia desde siempre que la muerte de su madre no había sido mal parto como su papá le decía a los curiosos, circe sabia bien que su madre, Galinda habia sido acusada de brujería, y que lamentablemente murio honradamente en un acto de fe en el año 1706, torturada hasta el final y solo asi su cuerpo fue enterrado en tierra Santa.
Circe odiaba la Inquisición, mal llamada Santa... ella solo deseaba venganza.
Circe guardaba un secreto que problamente le causaría la muerte pero hacia mas de 4 años y por cosas que aun no entendia tenia en sus manos unas joyas. Un anillo negro que tenian magia... habia llegado a ella de una manera extraña, un dia conectando raíces los encontro. Mas bien ellos la encontraron a ella.
Desde ahi empezo lo interesante para ella...
Solia transformarse en una bella gata negra que con el tiempo y gracias a unas hierbas que ella había preparado logro hacerse invisible a los ojos puritanos de los pobladores. Marcho bien 2 años anterior al cumpleaño 21 de Circe hasta que al pueblo llego el Secretario de la Santa Inquisición Agusto de los Santos y no llegó solo llego con su único hijo Aron de los Santos un joven de 16 años de unos bellos ojos azules y de cabello rubio como el trigo. Era un querubín hecho hombre
Circe no lo noto, pero Aron si... la vio. Era mayor que el. Si. Pero la belleza de Circe era muy mencionada en el pueblo, tanto asi que también llamo la atención de Agusto... quién habia perdido a su esposa 2 años tras una larga enfermedad. Por lo que no dudo en cortejarla.
Aron quien la vio caminando en la plaza del pueblo la siguio hasta que la vio perderse en el bosque, cosa que hizo los dias siguientes. De la nada desaparecia.
Aron habia recibido de la "Divina Providencia" como decía el. Un par de arcillos color rojos. Los cuales lo convertian en una especie de "Mosquetero Carmesí" pero se guardaba su secreto pues sabia que compremetia a su padre quien era Inquisidor. Pero ese dia no aguanto su curiosidad y hecho mano de la divina providencia y cuando ella se perdió el actuó y fácilmente la encontró.
- ¡Que hermosa!- no puedo evitar hablar Aron -
Ella quien estaba transformada en una gata negra. Se asusto pues creyo que era un mosquetero de la Inquisición. Mas antes de huir... escucho otra vez la voz de Aron.
- ¡No te vayas!- exclamo Aron- Espera soy igual que tu...
Circe curiosa no huyó y tímidamente se acerco al joven.
- ¿A que te refieres?- dijo viendolo cara a cara...
- A que tu yo...- tartamudeo un poco Aron - Somos mágicos.
Circe sonrio y partir de esa y de todas las tardes durante 6 meses se perdían en el bosque... tuvieron esa conexión inmediata... las horas parecían minutos, y se acostumbraron tanto el uno al otro que sucedió lo invitable.
Era un 30 de Agosto de 1726 cuando no pudieron evitarlo mas. Sus labios se prendaron y en las profundidades del bosque la ropa les estorbo.
A Circe le importaba un bledo que el chico fuera menor de edad. Todo eso no lo tomo en cuenta cuando ella se poso en sus caderas y hundió deliciosa su humedad en el miembro de el.
Circe aun era virgen. A sus 21 años no había tenido interés amoroso en nadie. Hasta que llegó Aron a hacerle desear con locura a un hombre.
El por su parte siendo apenas de 1 años y con un padre tan estricto como era Agusto no podia tener deseo carnal ni impuro pues el a los ojos de Dios era un niño...
Un niño... jajaja... como no....
El niño posaba sus manos en los pequeños pero lindos pechos de ella mientras ella lo montaba a su deseo... a pesar de ser su primera experiencia sexual lo estaban disfrutando al punto de culminar en un colapso de amor y lujuria.
Fue tan adictivo que ahora Circe y Aron todas las tardes después de ese 30 de Agosto continuaron haciendo el amor a escondidas. Experimentaron a gusto y a su libre demanda de las mieles del amor.
Se convierteron en unos grandes amantes... al punto de no quedarse con ganas de nada.
- Mmmm...Ahhhh- gemía Circe mientras estaba de espaldas a Aron- Te amo Aron... Ahhh...
- Tambien te amo Circe - dijo Aron Jadeando empapado en sudor - Cásate conmigo...
Circe jamas penso oir esas palabras. Las cuales le tocaron en lo profundo del alma. Se desconecto totalmente del acto y retiro su humedad del miembro de Aron.
- ¿Hablas realmente en serio?- Exclamo Circe
- Sin dudarlo- Dijo Aron sentandose en sus rodillas- Ya eres mi mujer... no quiero ni pienso estar sin ti.
- Deberíamos esperar a que cumplas 18- Dijo enrojecida Circe
- Falta casi un año para mi cumpleaños- dijo Aron secamente- o es que ¿no me amas? ¿No soy lo suficiente hombre para ti?
- ¡No se trata de eso!- Exclamo Circe- eres el único hombre que he probado y soy adicta a ti... lo sabes bien... es solo que le temo a tú padre... y al resto del pueblo...
Aron solo la beso y entiendo el porque de Circe
Poco sabia de las intenciones de su padre. Que esa misma noche le dio la peor noticia del mundo.
- Aron otra vez merodeando hasta tarde- refunfuño Agusto
- Perdón padre- exclamo Aron- me encanta este pueblo.
- Pues espero te encante de la misma manera esta noticia- exclamo Agusto- me casare.
- ¡En serio!- exclamo Adán- ¿y con quien?
- Con la señorita Circe Lakewood- dijo Victorioso Augusto
El mundo se le cayo a Aron y se le volvió a caer cuando acompaño a Augusto a pedir la mano de Circe.
Aron veía mas que con rencor con mas tristeza a su Circe.
El señor Artur Lakewood parecía crispado... no estaba de acuerdo pero se sentía obligado a oir la propuesta matrimonial de Augusto a su hija Circe.
Circe tenía la última palabra. A lo cual Artur le advirtió rechazarlo con eduacion.
Pero el solo hecho de tener la Inquisición dentro de su casa la hizo enloquecer.
- Por supuesto que no- exclamo Circe- Agradezco su gesto pero no es correspondido
- Señorita- dijo amablemente Augusto- Le aseguró que no hay mejor partido que su servidor. Usted tendra todo cuanto desee y no habrá mas carencias en su vida. Prometo que haré de usted toda una señora y le daré una gran vida.
Circe sintió que la cara le hervia de furia, mas al ver los azules ojos de su niño adorado se calmo y le bajo un poco a su histeria.
- No señor de los Santos- suspiro Circe- no puedo amarle... pues ya amo alguien mas... perdón.
Augusto sintio que la cara le hervia de furia y salio sin despedirse si quiera y de manera grosera del hogar de los Lakewood.
Esa mujer lo habia despreciado. Mientas que muchas solteras, viudas e incluso casadas deseaban ser su esposa y ya no ser solo la amante de cama. Pues el señor Augusto se habia comido a la mitad de mujeres del pueblo por no decir a todas. Puesto que tambien abundaban las ancianas en el pueblo.
Juro vengarse.
Y asi lo hizo... le bastó investigar al padre de Circe... mejor dicho a su madre... estaba fichada como "Supuesta bruja" que aunque fue perdonada la duda quedo al aire... sumandole el testigo de las chismosas que aseguraban que la señorita Lakewood solía perderse en el bosque por horas por la tarde. A Augusto No le costo que cambiarán sus historias y en lugar de decir Tarde, dijieran noche.
Tenia el argumento y siendo secretario de la Inquisicion... la acuso de ser bruja...
La notificación llego un 30 de Octubre de ese mismo año... esa tarde al igual que las últimas 60 tardes desde que comenzaron a amarse. Después de saciarse sus ganas ambos se terminaban de vestir.
- En serio Circe- exclamo Aron- ahora mas que nunca deberíamos casarnos...
- Aron- exclamo triste Circe- tu padre me quiso como mujer... jamas me aceptará como nuera.
- Asi no acepte- dijo decidido Aron- Huyamos... vamonos juntos. Quiero que seas mi esposa y madre de mis hijos. Estoy letrado, termine la escuela y bien puedo trabajar como escribano... pero por favor vámonos juntos.
Circe sonrio al darse cuenta que Aron era el hombre de su vida.
- Mañana nos iremos- exclamo Circe- a la hora que siempre venimos aqui hacer nuestros amores. Vendre con mis pertenencias hablare con mi padre que se que estará de acuerdo y nos iremos juntos mi amor.
- ¿Me lo prometes? - exclamo Aron
- Toca mi fe y sabrás- sonrió Circe sellando su promesa con un beso.
Poco se imagino que al llegar a casa Augusto y el maldito tribunal de la Inquisición ya la estaban esperando. Artur su querido padre lloraba recordando antiguos dolores... antiguos pesares.... ya vividos.
- Circe Lakewood- exclamo Augusto- se te acusa de practicar actos que dudosas religiosidad... ya varias personas me han dicho que te escabulles por el bosque a horas no decentes...
- ¿Que tiene usted por la palabra decente?- exclamo retadora mente Circe
A lo que recibío una bofetada de un Inquisidor.
- No te terminado aun- exclamo Augusto- por ello y los antecedentes de su madre. Hemos decidió hacerle el santo juicio justo y de no pasarlos proseguiremos a las justas pruebas.
- Planean matarme como a mi made ¿cierto?- dijo furiosa Circe- ¿Todo por no casarme con usted Augusto?
En vez de bofetada. Recibió un puñetazo.
Circe estaba en la celda de una prision. Previo a su juicio....no podia recibir la visita de nadie... pero de pronto alguien apareció.
Y ese alguien era Augusto de los Santos.
- Te hubieses ahorrado todo esto- gruño ese despreciable hombre- era un honor para ti ser la esposa de Augusto de los mugrosa gata... ¿Entiendes eso? Ibas a tener mi nombre y apellido. Pero prefieres el fango. Pero antes de que termines enfangandote aun mas. Te propongo algo... me gustas Circe... me gustas demasiado... y si no vas a ser mi esposa... seras mi amante... mi zorra... entregate a mi.
Dicho esto comenzó a besar lascivamente y manosear a Circe.
Ella no se inmutó... y al ver la frialdad de Circe. Augusto se calmo.
- Decidite- exclamo- solo será una vez y después te largas del pueblo. Diremos que efectivamente eras bruja y escapaste.
Circe sonrio y dijo tranquilamente
- ¿Que te hace pensar que soy virgen?- exclamo Circe- yo ya conozco un hombre... y es el hombre que amo... al único que amaré
Recibio una fuerte bofetada de parte del inquisidor. Provocando que el labio se le rompiera.
El juicio salio mal. Efectivamente gracias a la metida de mano de Augusto nada se pudo hacer.
En la noche del 31 de octubre según el santo juicio justo se dictamino que a Circe Lakewood se le aplicaria la prueba del agua.
Consistía en aventarla al rio desde el puente del pueblo con una polea de eje a la rueda que pudiera ahogarla y rescatarla hasta que confesara sus pecados.
En la muchedumbre habia de todo desde viejas chismosas hasta uno que otro viejo gordo resentido excepto el par de ojos azules que Circe quería ver por última vez... su Aron... su padre lo habia encerrado prohibiendole ir a la prueba contra la ahora sospechosa Circe.
La prueba se realizó.
Circe tenía miedo. Algo en su interior le decía que usará su joya mágica antes de todo esto pero lamentable fue que se la habían quitado...ahora estaba sola.
La aventaron al rio una vez.... se hundio en agua helada pero la sacaron... ella solo le pedia a los cielos salir viva y poderse escapar con el... su querubin...
La hundieron otra vez. Las lágrimas brotaron sintió que la Divina Providencia como decía Aron ya la habia abandonado.
A la tercera vez... ocurrio que la soga se les fue... y el cuerpo de ella que habia sido rellenado con piedras en la ropa.... se hundio.
Justo entre jadeos y sollozos un joven entre la muchedumbre entro corriendo a la escena.
Vio como su amada se hundía y solo un alarido de dolor se oyó...
- ¡CIRCEEEEEE!- Exclamo Aron- ¡YO TE AMO!
todos se quedaron estupefactos. Nadie menos Augusto entendieron todo eso...
En ese momento la apatia del pueblo cambio para buscar a la jovencita hundida en el rio.
Pero todo fue en vano... ella se había ahogado
- ¡CIRCE!- Grito Aron- ¡TOCA MI FE Y SABRAS! ¡ME LO PROMETISTE!
de la nada y emergiendo del agua la gente no daba crédito a lo que vio... Circe a quien todos daban por muerta. Aparecio levitando delante de ellos. Solo que su cara se veia diferente... se veia diabólica.
- Huye Aron- le dijo llorando- Te amo tanto que tu no mereces esto... pero este maldito pueblo y tu maldito padre si... huyeeee...
Circe uso la fuerza del viento y aventó a Aron lejos de ahi. Tomando impulso hizo que el agua del rio levitara igual que ella y teniendo el control de toda el agua del rio, toda esa gente y especialmente Augusto fue arrastrada por la fuerza del agua... tambien Circe desapareció entre la corriente del agua.... el puente colapso.
Quedando solo Aron... quien lloraba al darse cuenta que de su gran amor Circe, solo su precioso anillo negro le había quedado.
Fin...