"Menos mal que me fui, sino me hubieran arrastrado a beber también" pensó isaac mientras caminaba por la calle oscura directo a su casa, pues había salido con sus amigos a una fiesta de halloween, y el maquillaje de calavera en el que tanto empeño había puesto resultó arruinado.
Se pasó un rato caminado, su casa estaba lejos y no tenía dinero para ir en un taxi. "No debi gastarme todo el dinero" murmuró urgando en sus bolsillos probando suerte de encontrar algo de dinero.
Estaba tan concentrado buscando algo de dinero que sin querer se chocó con alguien.p
-Disculpa, no te había visto -dijo Isaac disculpándose. El chico frente a él sólo lo miró atónito.
-¿Tu...? -comentó el chico sin apartarle la vista a Isaac. Era más bajo que Isaac -¡¿Tu puedes verme?! - preguntó el chico.
-Eh, claro. Mis ojos funcionan -respondió Isaac algo extranado.
-¿Pero como? -preguntó el chico nuevamente -Desde ese día nadie puede verme...
-Oye, ya está tarde, ¿por qué no vuelves a tu casa? -dijo Isaac. No comprendía nada de lo que ese chico decía.
-No puedo ir a mi casa. Me asesinaron y no se donde esta mi cuerpo. -dijo el chico- además, nadie parecía poder verme hasta que te encontré, o bueno me encontraste
-¿Tomaste de más, amigo? -el chico le miró sin comprender -¿Te asesinaron?
-¿Acaso crees que es broma? -dijo el chico
-Pues es lo único que sonaría lógico como para que digas que te asesinaron. Literalmente te veo aquí parado
-¡¿Acaso no vez noticias tarado?!
-En la vida de un universitario no hay tiempo para eso -mentó Isaac.
-¿Te refieres de ir de fiesta en fiesta como ahora? -dijo en tomó retador el chico.
-¡No voy a otra fiesta! ¡Voy a mi casa!
-Genial, entonces iré contigo
-¿Qué? ¡¿Por qué?!
-Porque tu eres el único que se puede decir me me ve y que me podría ayudar a completar ese "asunto" pendiente.
-Bueno, parece que te drogaste o algo así que te quedas en mi casa por hoy. Mañana te dargas, ¿bien?
-Te digo que no es joda.
-Si, si, como digas, vamos.
Al pasar un par de calles más llegaron a la casa Isaac.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
Y hasta ahí llego mi imaginación de hoy