Debería de haberme quedado en casa, como dijo mi madre; pero ¿Quién sería si hiciera caso a mi madre? Exacto, no sería yo. Estaba delante del patio de una casa grandísima, desde mi posición se podía escuchar lo más parecido a gritos, pero no identificaba ninguna palabra, sólo eran eso, ruidos. Por las ventanas pasaban siluetas de diferentes personas. Iban muy rápido, parecían que estuvieran corriendo dentro de la casa. Eso sería normal dado el caso de que esta estuviera habitada por una familia, pero esa casa hace más de 100 años no entra nadie. La razón, según las habladurías, es que está embrujada y que, cada cierto tiempo se manifiestan para ahuyentar a las posibles personas que quieran entrar en ella. Sé que no es buena idea quedarse donde estoy, como sé, que tampoco es buena idea llamar a la puerta, así que, lo hice. Mi madre fue clara diciéndome que hoy 31 de octubre, no saliera a la calle por nada del mundo, eso fue muy exagerado, pero ella es muy supersticiosa. Por lo cuál, decidí ver una película de terror. Tenía todo listo, hasta que me di cuenta de la falta de helado en la nevera. Hay un súper 24h. Decidí ir a por un helado, para eso había que pasar por la casa embrujada.
Salí de mis pensamientos cuando la puerta se abrió lentamente, todo adentro estaba muy iluminado, casi y no podía ver de tanta luz. De repente una atracción creció en mi. Tenía que entrar, saber lo que pasaba, no lo pensé más y entré. Una vez dentro la puerta se cerró y todo quedó a oscuras, en ese momento me di cuenta que todo había sido un grave error.