Esta es mi historia real de mi primer amor, la cuál narraré como si fuera una de mis novelas.
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Todo comenzó en marzo de 1999. Tenía 15 años y cursaba tercero de secundaria.
Como iba al turno tarde, había dos cursos, el "D" y el "E", los directivos decidieron unificarlos, ya que cada clase contaba con pocos alumnos.
Con mis amigas que ya conocía desde primer año, teníamos ansiedad por conocer nuestros nuevos compañeros, yo más que nada, saber si había alguno lindo ( babosa)
Estábamos todos sentados, entra la docente, saluda y prosigue a tomar asistencia.
Presto atención para escuchar los nombres y poder reconocer por el rostro a cada estudiante.
Mientras la profesora los iba nombrando, no presté mucha atención, sólo levanté la vista cuando escuché G.... Emanuel; qué locura! de entrada el nombre me gustó, pero no podía verlo, porque estaba sentado delante de dos chicos altos.
Ni hablar cuando dice presente...Mamita!! tenía vos grave, de esas que te erizan los pelos y no sólo los de la cabeza ( literal).
Pasó la asistencia y todavía estaba intrigada por saber cómo era, miraba cada tanto en su dirección y la pu.. madre! los mastodontes me bloqueaban toda la visual, sólo alcancé a notar que su pelo era castaño oscuro, tirando a negro.
Mi mejor amiga, ya sabía de mis intenciones y se reía, justo sonó el timbre del recreo y cuando me doy vuelta para verlo, su silueta ya estaba casi afuera, seguido por los dos chicos altos que parecían sus guardaespaldas.
Que lo tiró!, otra vez se me escapó!
Mis amigas salen pero yo opto por quedarme. Pasan diez minutos y empiezan a entrar de a poco y... bingo!! Hermoso como su nombre. My god! lo que me recetó el médico.
La única cuestión ahora es cómo hacer para que me diera bola.
Llegó la hora de la salida y vuelve la emoción al ver que toma el mismo camino que yo para llegar a la parada de colectivo. Hasta en la misma esquina lo espera. (Haceme tuya! traicionaba mi mente)
Estando en casa no veía la hora de volver a la escuela y mirarlo de lejos, mi cabeza empezaba a máquinar los pasos a seguir, tenía que ver la manera de acercarme a él a como dé lugar.
Siempre tuve mucha imaginación, hasta el día de hoy mi cabeza vuela. Es lo que me permitió escapar a veces de la realidad que me rodeaba desde chica y sobrellevar ciertas adversidades.
Muchas formas de distenderme del mundo y mi entorno era a través del dibujo, inventaba historietas, dónde por más que les ponía otro nombre, la heroína era yo.
Volviendo a mi amor, se me ocurrió una de tantas excusas más utilizada en mi adolescencia, no veía la hora de ponerla en práctica.
Al otro día en la escuela le comento a mi mejor amiga lo planeado y me dispongo a hacerlo, tenía un par de cómplices más.
La misma consistía en pasar una hoja, dónde cada alumno pondría sus datos personales, teléfono y dirección ( brillante no? jeje)
Como siempre no estaba de más un par de graciosos que ponía un nombre inventado ( la edad del pavo sería?)
Pero logré mi cometido, lo único que más me interesaba eran sus datos, lo malo fue que puso el número de una vecina, no imaginaba la tortura que ella recibiría por mi parte llamando por cualquier pretexto.
Pasaron los días, dio la casualidad de armar grupos para hacer un trabajo y él quedó sólo con uno de sus amigos, cómo no aprovechar semejante oportunidad? papi ven a mi!
Me acerqué a ellos y los invité a unirse al grupo, pero a quién miento, sigo queriendolo sólo a él, ni mi mejor amiga me importaba.
Lo tenía cerca y me bombeaba el corazón como loco. El atrevido se quería salir de mi pecho.
Maldición! si esto no era amor, no me lo podía explicar.
Ya había pasado por esas típicas etapas de enamoramiento, esas de cuando entrabas a primer año y ya todos los de tercero para arriba eran unos dioses o amor imposible. Los cuales uno hacía como que lloraba al verlos y los bombardeaba con cartitas confesando su amor. Lo recuerdo y me puteo a mi misma. Encima tenía el atrevimiento de tirarme, que caradura, ni siquiera me conocían, fuera bicho! ( habrán pensado). Porque eso si, para autoestima baja, nadie mejor que yo.
Pero a la hora de encarar, por más que me moría de vergüenza iba de una, más rebotes que pelota de playa tenía.
Entonces caigo que con Emanuel no era lo mismo, iba más allá de todo pensamiento, no me lo quitaba de la cabeza ni teniéndolo al lado.
Después me venía la amargura al pensar que él se podía fijar en mi mejor amiga, porque fuera de joda, desde primer año más de uno se le tiraba, ese pensamiento me quería hacer desistir de mis planes de conquista.
Pero ella no me dejaba bajar los brazos y así salió otra brillante idea juju.
En ésta teníamos que averiguar si le pasaba algo conmigo ( waaa!),temía al fracaso, pero esperaba llegar aunque sea a ser su amiga.
Saliendo de la escuela mi mejor amiga caminaba con él a la parada y ¡oh casualidad!, yo pasaba rápido a su lado y me despedía porque tenía que ir a otro lugar ( más obvio no podía ser lo que venía después)
Imagino habrá sido así, porque no recuerdo bien las palabras que utilizó mi amiga" Che Ema, que te parece la Nato?"(apodo que me fue otorgado por ella y el cuál sigo usando hasta la fecha y espero al final de mis días y les cuento que en la actualidad ella sigue siendo mi mejor amiga y la considero una hermana. Hasta soy madrina de una de sus hijas)
Por lo que ella me contó después, él le dijo que no podía opinar mucho, ya que no me conocía demasiado ( argh! disparo al corazón)
Pasaba el tiempo, y con ello, el compañerismo se volvió amistad.
Recuerdo una vez una amiga de nuestro grupo iba y se sentaba en sus piernas, me la quería comer cruda; él ni se inmutaba. Me jodia porque ella sabía lo que yo sentía, pero bue... tocaba contener la bronca.
En ese tiempo pasó un hecho muy triste, falleció un amigo y compañero de nuestro curso y que era más allegado con Emanuel, por lo cuál me aferré más a él.
Se hizo más habitual ir solos a tomar el colectivo y charlábamos frecuentemente.
Y un día tomé la decisión de confesarme, no quería esperar más.
Aproveché que una amiga faltó y entonces lo llamé para que ocupe su lugar.
Empezamos un juego, yo escribía con mi dedo en su espalda y él me tenía que decir que era ( Los juegos de esa época...jaja)Venía bárbaro, hasta que a lo último le escribí " Te amo", " mmm,otra vez, porque no entendí" me dijo. Foooo! Me estás jodiendo? volví a hacerlo ( se hacía rogar creo) y me dice" a la salida hablamos "
Aaaaahhh! Tragame tierra! No veía la hora de salir!
Y apareció mi fiel amiga"ansiedad" que me carcomía la cabeza hasta que se hiciera la hora. Terminada la clase, nos vamos juntos, frente a la escuela, dónde había una plaza que ocupaba una cuadra ( sigue actualmente), nos sentamos en el césped, bajo un árbol enorme, temblaba hasta para hablar, sentía cosquillas en mi estómago y el fuego en mis cachetes creo era notable.
En eso me dice que yo también le gustaba, se notaba su nerviosismo y me daba ternura." Dios que pendejos inocentes éramos!!"
Y palabras van, palabras vienen, se dio el tan ansiado beso ( tranzar en criollo santafesino). Mi corazón ya desbordaba. Sentí que él temblaba tanto en sus labios como en sus dedos que acariciaban mi cara. Una vez que empezamos, no queríamos parar más.
Fuimos el primer novio/a De cada uno.
Creo que iba a la escuela sólo para estar con él, ya ni con mis amigas salía al recreo. Una docente, nos llamó la atención por encontrarnos abrazados en el salón. ups!
Pero por motivos personales y guiarme por terceros, a los tres meses decidí cortar la relación. Hecho que siempre lamentaré.
Por más que me insistía le decía que no y el corte final fue un día que me llamó al número de un vecino, volvió a insistir y al decirle mi respuesta, me puteó y no insistió más. ganaron los problemas y no lo que sentía por él.
Al poco tiempo terminaron las clases. Al arrancar cuarto año, muy poco me dirigía la palabra y creo lo hacía porque yo insistía. Ya en quinto él repitió y sólo lo cruzaba de vez en cuando, en algún pasillo o escalera de la escuela.
Cuando terminé no volví a verlo; me fui a vivir con mi madrina. Tuve un par de noviazgos complicados, más bien una relación enfermiza con diferentes experiencias en cada una, empecé algún terciario que no terminé, nuevas amistades, salidas, pero sin mentir lo recordaba casi siempre.
En 2008 había vuelto a la casa de mis padres y empecé a trabajar.
Un día estaba visitando a mi querida abuela ( Q.E.P.D mi Nona) y de la nada se me cruzó la idea de llamarlo. ya me había cansado de las salidas, quería sentar cabeza, formar una familia y sabía que él era el indicado, mi único problema era que sea demasiado tarde.
Me armé de valor, no sin antes contarle a mi Abu compinche lo que haría, me mira y dice" sos loca gorda"
Otro problema era que sólo tenía el número de su vecina y las preguntas me invadían.
Y si se mudó? se caso? me puteará de nuevo?
Marco el número y cuando me atienden temblaba como hoja saludé y pregunté y me dicen"ya te lo llamo", no tardó en aparecer los nervios, cosquillas estomacales y palpitaciones. en eso escucho del otro lado"permiso" era su voz y volví a caer.
Luego de saludarlo y hacerme la boluda por el llamado y también atosigarlo de preguntas me dice" Naty mirá que ya tengo teléfono fijo y celular" y yo derrochando saliva y alimentando la curiosidad de la vecina, me río nerviosa.
La mejor de las respuestas fue cuando me dijo que seguía soltero. charlamos un rato más y arreglamos para encontrarnos nuevamente.
Llegado el día ahí estaba. Donde? la plaza frente a la escuela que fuimos.
Cuando lo veo llegar, sentí brotar nuevamente el amor que sentía por él, el que nunca dejé de sentir y sólo me engañaba diciendo que fue parte de mi pasado.
Estaba como lo imaginé, melena y chiva, más robusto y esos ojos color almendra que me mataban, sobre todo porque resaltaban por tener pobladas cejas que le daban una mirada más penetrante.
Nos saludamos, nos pusimos al día y después de insistir por horas que me diera una oportunidad y hacerse el difícil me dijo" bueno un beso podría ser "
Un beso? Olvídate, no lo largué más.
Y aquí estamos, en la actualidad, cansados... digo casados y del fruto de nuestro amor, tres hermosos hijos.
《 Quién diría, tan sólo una llamada bastó para recuperarte amor》