Era un día completamente normal o eso creía, regresaba de la escuela estaba listo para recostarme a dormir, durante la noche me desperté al escuchar un extraño ruido, no sabía de dónde proviene así que me levanté y me dirigí a la cocina, ya que en todas las películas que eh visto todo pasa en la cocina pero no fue así, en la cocina no había absolutamente nada, cuando estaba por volver al cuarto a dormir... alguien tocó la puerta, tenía miedo ya que era Halloween, pero supuse que solo serían unos niños que quieren pedir dulce o truco, después recordé que los niños no vienen a mi casa para pedir dulce o truco, aún así fui a abrir y vi al hijo de mi vecino así que le dije.
-Hola pequeño, ¿que haces aquí tan noche?
-Es que hay ruidos extraños en mi casa
El pequeño sollozaba, no parecía una broma de Halloween, así le dije.
-¿que tal si te acompaño a tú casa?
-Si... -sollozo- por favor señor...
tome al pequeño de la mano y me dirijo a su casa entre, ambos fuimos a su cuarto, una vez ahí lo arrope, le dije.
-listo ahora espera a que tu papi vuelva ¿si?
-¿puede quedarse aquí conmigo hasta que mi papi venga? -con miedo-
no entendía las razones por las que el pequeño tendría miedo, para no hacerlo llorar decidí de ir que si.
-Bien...
me acosté junto al niño y lo abrace, después de un rato los dos nos quedamos dormidos, pensé que sería una noche tranquila pero me equivoqué, a las tres de la mañana escuché ruidos en la casa de mi vecino, mira a mi lado y el niño ya no estaba, así que pensé que tal vez fue por agua a la cocina así que baje, y me dirijo a la cocina, pero valla sorpresa ahí no había nada.
-Niño !¿dónde estás?! -grito-
no se que esperaba tal vez que me dijera "aquí estoy!!" pero no hubo respuesta.
escuché un rechinido y me dirijo al lugar de dónde lo escuche, lo sé que imprudente fue de mi parte, una vez en el lugar de dónde venía el sonido mire a mi al rededor y no había nada justo cuando me dispuse a salir la puerta se cierra de golpe, escucho una vos que dice.
-¡juega conmigo! -pequeña risita-
-¡¿quién está ahí?!, grite con todas mis fuerzas, más solo hubo un silencio abrumador, asustado quise salir, pero olvide que la puerta estaba cerrada, me hice bolita en una esquina esperando a que mi vecino llegara para que me abriera, el tiempo pasaba y nadie abría la puerta, pensé que ahí moriría.
-este es mi fin, ya no hay nadie mi vecino no llega y no se dónde está su hijo.
pase toda la noche encerrado en ese pequeño cuarto, después de unos momentos recuerdo algo que me pasó hace algunos días.
-amigue, me dijo mi amigo
-¿que?, respondí
-es que escuché algo sobre el lugar donde vives
-¿que escuchaste?, interesado pregunté
-bueno verás escuché que ahí donde vives vivía una familia que era muy feliz, una madre, el padre y el hijo, un día repentino la madre callo enferma, el hijo y el padre rezaban por qué la madre se recuperará ya que en ese tiempo aún no existía la medicina, la madre murió unos meses después, el hijo no lo aguanto y entro en depresión, el padre empezó a trabajar más unos meses después de la muerte de la madre el hijo no aguanto y se suicidó, ante tal perdida el padre sufrió un ataque al corazón, desde entonces la casa de al lado está vacía ya nadie juega en ella ya no hay risas, está sola.
esas fueron las palabras de mi amigo así que me asusté ya que recordé, que yo nunca tuve un vecino, y como no tuve vecino, tampoco tuvo un hijo...
asustado me levanté eh intente abrir desesperado cuando escucho una voz nuevamente.
-¡no permitiré que me dejes, serás mi compañía por toda la eternidad!
-¡déjame ir!
-¡nunca!, ¡eres mío!
de repente, las cortinas rasgadas que estaban ahí me atraparon y por más que luche no pude salir, aquellas cortinas me enredaron, desde entonces soy uno con aquella casa, no la eh podido dejar en años, estoy atado busco a alguien que me reemplace para poder irme en paz así que cuidado