|| Lamento aquel día, que me cogí a mí profesor en la fiesta de cumpleaños de su hija Clara, mí compañera de escuela. * Reí* ¿ Que quieren que diga?. ||
Todavía recuerdo su enorme pene atravesando ferozmente mí destrozado coño que acababa de perder la virginidad, gracias a él.
Lo oigo retumbar en mís oídos, como se mezcla su pedazo de carne con la sangre de mí himen despedazado, junto con nuestros gemidos que de opacan por la fuerte música del DJ de la pista.
El goza mientras me hace temblar mis pequeñas y redondas nalgas que no puede contener semajante miembro entre ellas, apenas si puedo respirar de tanto gemir. Me está violando un hombre de pelo trigueño ojos alemdra, de fuertes brazos de leñador y cuerpo escultural.
|| Para empezar no estaba pensando con la cabeza, solo me dejé llevar por mis instintos más bajos, había logrado lo que tanto quería, hacer caer a mí profesor Rodríguez en la lujuria, quería doblegar su espíritu, el me atráia de una forma perversa, fué tanto que lo provoqué que en un arrebató me tomó contra la pared de la habitación de su hija, creí que el dolor que experimente ese dia me daría una lección, pero lamentablemente solo quebró aún más mí mente, y me hice adicta ...a él ||
La psicóloga de color, me juzga con la mirada entre sus arrugadas patas de gallo, levantando la página de mí expediente. Ella fue designada en mí caso, cada día del día unas 4 horas por seción.
— Al principio cuando eres joven y traviesa solo tienes algo en mente, pasarla bien, no mides las consecuencias de tus actos, ¿ Pero tu si te diste cuenta de eso verdad Padme?.
Yo levanté las cejas y apreté los labios, en un obvio gesto de, " Quizás ".
— Escucha Padme, vengo aquí todos los días, me aguanto tu cara de mierda 4 horas cada maldito día, cuando podría estar con mí familia o en Mar del Plata para tomar el sol. ¿ Podrías adelantar la parte donde te comportas como una adolescente rebelde de 18 años y me das un maldito testimonio que presentarle al juez ?.
Me regaña, y su argumento me parece sólido.
Me acerco a la mesa donde me está interrogando en el distrito de menores. Pronto seré trasladada a un penal para adultos mayores.
|| Bien, pero que quede claro. Yo cuento la historia y usted se calla, cuando finalice puede hacer sus preguntas y las responderé con gusto ||>
Exigí y ella suspiró con agobio, subió sus lentes de la mesa y se dispuso a escuchar reclinandose en la silla.
Dos y dos, son cuatros, cuatro y dos son seis, seis y dos son ocho y ocho y ocho y ocho, dieciséis...
Escuchaba atenta de mí maestra de prescolar Susana Real, la primera que me enseñó los números atreves de canciones infantiles.
Nunca me gustó la matemática para mí era una materia basura dónde enseñaban cosas sin sentido que jamás usaría en la vida real.
Mí mente se va al comienzo de todo y puedo ver claramente la tarde de diciembre de 2.020.
( Hola si te gusto sígueme está novela estará publicada en mí perfil, ¡ Búscala ! y seguí ahí los nuevos capítulos)