Durante mi infancia, conviví y crecí con dos amigos, los cuales realmente apreciaba y era cercana por la escuela, la distancia y la amistad de nuestras mamás, uniéndonos naturalmente. Quería a uno como un hermano y al otro como algo más, aunque jamás lo confesé, quedó en el aire y resultó ser recíproco durante los años, un amor de niños, un amor de la infancia, podría decirse, el cual no llegó a más. Es curioso porque mi mejor amiga la cual era mi vecina era mi cómplice y la cual me apoyó en gran medida hasta que resultó ser una amistad tóxica que con el pasar del tiempo me dí cuenta. Sin embargo, todo se complicó y me causó un dilema mental cuando llegó alguien más en los últimos años escolares de la primaria, exactamente, un triángulo amoroso. Solamente se lo había confesado a mi mejor amiga que conocía desde preescolar y la cual me aconsejaba debido a que siempre fue más adelantada para nuestra edad con relación a los chicos. Me sentí atraída genuinamente y perdidamente por este chico, hasta enamorarme, y sinceramente no sé cómo pasó, pero así sucedió, nuestra conexión fue recíproca, pero vamos con la yo del pasado que callaba y ocultaba sus sentimientos hasta no poder más y llegar a hacer de "cupido o doctora corazón", dos veces con dos amigas distintas. ¿Para qué? Para que fueran novias del chico que realmente quería. ¿Por qué? Hasta el día de hoy no lo sé, y como no tengo nada bonito que autodedicarme al respecto, no quisiera ser tan dura conmigo misma y por paz mental fingiré que no tengo comentarios al respecto. Aclarando que había una diferencia entre gustar y querer. Me gustaba mi amigo, pero quería al otro chico.
El tiempo pasó y mis amigos de la infancia tomaron otro camino, yéndose muy lejos, al igual que yo para comenzar desde cero, todo esto sin confesar mis sentimientos. Así que estaba decidida que por fin revelaría lo que sentía para ahogar a esas malditas mariposas y faceta de tonta. Mantuve el contacto con este chico por el que perdía la cabeza hasta perder la dignidad porque cuando comenzó su desinterés, distanciamiento y prácticamente a ignorarme, fue cuando me propuse más que nunca acercarme, y todo empeoró o mejoró cuando ingresé a la secundaria y una nueva y aparentemente amiga me confesó que le gustaba un chico, el mismo chico. Sí, teníamos el mismo gusto, no sé qué tan buenos gustos teníamos en ese entonces, pero prosigamos. Le ayudé a acercarse a este chico hasta que la situación se puso turbia y se distorsionó, su obsesión hacia él lo derivó hasta llegar a una rivalidad, resaltando que este chico jamás mostró interés por ella y por más que se forzó la situación y la relación, no se dió, literalmente, no la quería cerca. En cambio, eso me hizo acercarme a él, me eligió y prefirió, y nuevamente lo que sea que teníamos enterrado, resurgiera hasta avivarlo y retomarlo, dándole seguimiento y reunadando en donde me quedé pendiente: Confesarme. Fue cuestión de tiempo para que esa conexión se hiciera una unión, esa sensación fuera correspondida y estuviéramos juntos por su declaración. Mientras duró, porque ambos estábamos pasando situaciones complicadas y no tan sanas en nuestra vida en ese momento, que hicieron que esto no siguiera, rompiendo y alejándonos, recalcando que nuestra relación fue privada. Antes que nada, desde el primer momento en que fuimos pareja, le confesé todo a mi amiga, claramente fue una tragedia y un drama, se resintió conmigo por obvias razones y aunque ella ya tenía conocimiento de que él me gustaba aunque no se lo hubiera confesado, sí le dije que era la tercera ocasión en que hacía de cupido con mis amigas y el mismo chico, algo turbio y estúpido, lo sé. Llegó a odiarme, su grupo de amigas la tomó en contra mía hasta el grado de ofenderme verbalmente, insultándome incoherencias que ni ellas mismas se creían, es más, yo me reía de sus palabras más falsas que nada, aunque nunca dije nada. Y así durante bastante tiempo en donde me enfrentaba a sus ofensas y sus malas caras, hasta que fue el final de la escuela y ella fue la que tuvo la iniciativa del perdón y acepté, no tenía rencor en mi corazón, hasta fuimos amigas después, sin embargo, no resultó. Y con respecto al chico, nuestra relación estaba pausada, aunque lo que sentíamos no era de esa manera, me llegó a buscar y yo también, a pesar de eso, no regresamos. Tenía tanto qué decir, teníamos tanto qué decirnos aunque nunca lo hicimos, quedando un amor varado y congelado. Nos encontramos muchas veces, coincidentemente, aunque jamás nos enfrentamos frente a frente y ni mucho menos nos hablamos. El último día, donde era la oportunidad perfecta para enfrentar la situación, mi sentir y mi pesar, no asistió, desvaneciéndose esa oportunidad.
Ahora nos dirigimos a la preparatoria, como estoy enfocándome exclusivamente en la historia, descartando otros detalles, nos encontramos con lo que parecía ser una pena al no poder tomar clase por olvidarme de un material importante, me encontré con un compañero con el cual conecté al instante y el cual era el amigo del que ahora era mi ex... Escándalo. Había otro amigo aparte de nosotros dos, un nuevo amigo de la preparatoria con el cual todos hicimos un trato: Iríamos por la persona que nos interesaba. O en mi caso, con la cual tenía asuntos que resolver. El amigo de mi ex quería hablarle a una nueva amiga mía con lo cual le ayudé, pero no resultó por su desinterés, el otro amigo ahuyentó a la chica que le gustaba y a mí pues, aunque con la ayuda del amigo de mi ex me llegué a realmente acercar, fue una decepción. Así que así fue, a todos nos fue horrible, nuestro trato a la basura reinando la decepción. Pareciendo una tragicomedia, la cuestión es que mi ex en esa cuestión había cambiado hasta no reconocerlo, hasta quiso descaradamente jugar conmigo, usarme en pocas palabras y eso créanme que no lo logró, me dí cuenta a tiempo y con ayuda de su amigo también. Recuerdo que el día que iba a enfrentarlo, encararlo con la realidad y sus verdaderas intenciones, mi mejor amiga que no tiene nada que ver con todo este desastre, ella sí es una real y verdadera amistad que conozco desde la secundaria y seguimos unidas hasta la actualidad, no como las cuales me encontré, pues ella misma me detuvo, literalmente me salvó, hasta dejarlo plantando. Sus acciones y palabras se contradecían, su táctica ya me la sabía y no lo permitiría, así que sin decirle ni pío, me fui y desaparecí de su vida, dejándole claro que conmigo no se metía, porque aunque sabía que su intento de ser mujeriego o lo que sea que intentó ser y no le llegó al papel, me quería a su manera, y estaba decidida a que no quería ser querida de esa manera. Que había tenido suficiente y que después de 7 años pude despedirme debidamente y renunciar a todo mi amor, el cual estaba más que claro que no merecía y que lo que me ofrecía no estaba a mi nivel. Así que me fui de su vida, lo saqué de la mía, aporta o aparta, para aprender esa gran lección que me dejó la vida, esa madurez que obtuve, y claro, a publicar un libro para sacar provecho, háganlo que si puedes sufrirlo, puedes monetizarlo. Amix, date cuenta como lo hizo tu servidora.
Actualmente somos adultos y cada quien se fue por su cuenta sin tenernos en cuenta, seguimos nuestros caminos que estoy completamente segura que no se cruzarán porque de mi parte no andaré nuevamente cerca de ese lugar, merezco algo más, algo de lo cual el pasado no me puede llenar y así séra. Sé que puede que no haya actuado de la mejor manera, que sea un debate entre ética y moral, un juicio moral, eso queda a su criterio, solamente quería contarles la verdadera historia y la verdadera cara de la tragedia. Y recuerden que lo que es duradero no siempre es verdadero.
Recuerda que no debes buscar el amor, el verdadero amor te encuentra, no te conformes, no aceptes lo que no llegue a tu nivel y que el tiempo, no da veracidad.
[ Escribí una novela de esta historia real que me sucedió, la encuentran como: Agridulcencanto ]